El Real Madrid-Maccabi Tel Aviv de este jueves será el tercer partido de Euroliga que se celebre a puerta cerrada en España, el sexto en total contando con las otras competiciones continentales (Eurocup y Champions League). Después del Valencia Basket-Hapoel Tel Aviv de octubre y del encuentro celebrado en el Palau Blaugrana esta misma semana entre el Barcelona y el propio Maccabi, al equipo blanco le tocará jugar sin su afición en otro cierre para la vergüenza.
Mientras tanto Maccabi como Hapoel Tel Aviv juegan sus partidos como locales con público desde el pasado 1 de diciembre y en pabellones llenos en el extranjero como Belgrado o Múnich (sin ninguna incidencia), en nuestro país sigue coleando la amenaza propalestina desde la Vuelta a España por la presencia del equipo Israel.
Los radicales boicotearon varias etapas, principalmente la última con final en Madrid, donde no hubo ni podio ni ceremonia de entrega de premios a los ciclistas. Unos meses después, cada visita de equipos israelíes de baloncesto se transforma en un tormento para las autoridades y, como bien ha denunciado José Luis Martínez Almeida, en una oportunidad para que el Gobierno de España use «la seguridad como un reclamo político».
Así de clara fue la opinión de un Almeida que entonó lo que muchos piensan y no dicen por el principio ético de no cuestionar a los cuerpos de seguridad que velan por todos. El Movistar Arena será blindado por más de 400 dispositivos policiales por orden directa del delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, que declaró el partido de alto riesgo y, así, a puerta cerrada.
Almeida, duro con el Real Madrid-Maccabi
Además, varios manifestantes se han dado cita en los alrededores del recinto, sobre todo enfrente de los accesos de la calle Felipe II para protestar contra Israel por lo ocurrido en la Franja de Gaza. Con Ione Belarra, líder de Podemos, como cabecilla, los propalestinos buscarán protagonismo a costa del Real Madrid, ya que su propuesta de suspender directamente el duelo europeo no va a ninguna parte.
Así analizó Sergio Scariolo, entrenador del equipo blanco, el partido desde el factor de jugar sin público, algo que, aunque no lo mencione, adultera claramente la competición: «Partido atípico, ¿no? En una situación en la que tenemos que encontrar todos los recursos de motivación, energía, competitividad dentro de nosotros porque no tendremos el apoyo de nuestro público, teniendo que afrontar un equipo con mucho talento, mucha capacidad de anotación, juego uno contra uno, tiro, grandes atípicos que pueden entrar y salir de la pintura…»
El alcalde de Madrid fue más duro en su valoración: «Por tanto, lo que está haciendo el delegado del Gobierno, en mi opinión, desde luego es lo que hizo con la Vuelta Ciclista a España: utilizar la seguridad como un reclamo político en vez de como una garantía de convivencia entre todos los que estamos en esta ciudad. Ese partido se debería jugar a puertas abiertas. Garantizando la seguridad y que cualquiera que quisiera perturbar el buen orden del partido no tuviera la capacidad de hacerlo y en su caso si tuviera que tuviera las represalias dentro del Estado de Derecho correspondiente».