Los tres milagros del accidente de Alonso: chocó a 305 km/h, soportó un impacto de 111G y giró 540 grados
Fernando Alonso volvió a nacer el 23 de marzo de 2016. El gravísimo accidente que sufrió el bicampeón mundial en la carrera de Melbourne, del que milagrosamente salió sólo con dos lesiones leves –una costilla rota y un neumotórax–, fue uno de los más escalofriantes de su trayectoria y de los que se han visto recientemente en la Fórmula 1.
En su día, ya se cifró el impacto que tuvo que soportar Fernando en 46G. Pero ahora, la FIA ha publicado los datos de su análisis y recorre cada escena del incidente en una profunda investigación que se ha desarrollado gracias a los diferentes sistemas con los que están equipados pilotos y monoplazas, especialmente los acelerómetros en los oídos del piloto, la cámara de alta velocidad que enfoca su cabeza y las grabadoras de datos de accidentes (ADRs).
En total, Fernando soportó 111G en tres impactos consecutivos, de los que salió, milagrosamente, con un par de lesiones leves, costilla rota incluida, que le impidieron correr la siguiente cita de Bahréin, porque los médicos de la FIA se negaron a darle el alta.
«Desde un impacto inicial a 305 km/h, el coche de Alonso fue capaz de gestionar tres desaceleraciones de altas Fuerzas G y una fase de suspensión en el aire sin mayores lesiones, debido principalmente a una serie de sistemas de seguridad en el coche que funcionaron para su propósito», resumen desde el Instituto Global de Seguridad del Automovilismo, la entidad que ha colaborado con la FIA en su análisis.
El informe publicado este martes por la FIA relata algunos datos impactantes:
«El McLaren de Alonso chocó contra la parte trasera del Haas de Esteban Gutiérrez al final de la zona de DRS entre las curvas 2 y 3. Iba a 305 km/h cuando su rueda delantera derecha impactó con la trasera izquierda de Gutiérrez».
«Después del impacto inicial, la suspensión delantera derecha de Alonso quedo destruida y el coche giró hacia la pared de la izquierda, sufriendo una desaceleración lateral máxima de 45G, con altos niveles de aceleración también registrados por los acelerómetros del oído, lo que demuestra las fuerzas sobre la cabeza del conductor».
«La cámara de alta velocidad mostró que el casco de Alonso golpeó dos veces el reposacabezas durante el impacto que corresponden a los dos picos observados en los datos del acelerómetro».
«El coche rebotó y empezó a deslizarse hacia la grava. Luego se fue apoyando fuertemente en su lado izquierdo a medida que viajaba por la hierba hasta que se encalló en la grava y fue propulsado por el aire, registrando una desaceleración lateral de 46G».
«El coche giró aproximadamente 540 grados (1,5 veces) y estuvo en el aire 0,9 segundos. En su primer contacto con el suelo tras el aterrizaje experimentando una aceleración longitudinal máxima de 20G. El coche entonces girar sobre su parte trasera antes de caer y pararse finalmente sobre la parte izquierda de la cubierta de su motor».
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