Por qué la generación Z vive el fútbol de forma diferente a sus padres
¿Se está alejando la juventud del fútbol? Este temor ya comenzó a extenderse allá por 2021. En aquel momento, parecía que el juego que había unido a distintas generaciones durante décadas estaba perdiendo la batalla contra TikTok, las plataformas de streaming y el scroll infinito de los vídeos cortos. Muchos pensaban que a los jóvenes les aburría pasar una hora y media viendo un partido.
Sin embargo, cinco años después, los primeros días del Mundial de 2026 han mostrado un panorama completamente distinto. Los jóvenes españoles siguen el fútbol con gran atención, registrando uno de los niveles de implicación más altos entre los espectadores.
Ahí radica la paradoja: la generación que muchos daban por perdida para el fútbol, en realidad, lo vive con una intensidad mucho mayor. Simplemente lo hace de otra manera: con el teléfono en la mano, interactuando en varios chats a la vez y dividiendo su atención entre el terreno de juego y el feed de sus redes sociales.
De la radio al smartphone: cómo la tecnología ha reescrito los hábitos futbolísticos
La historia del fútbol no es solo la historia del propio juego en sí, sino también de las tecnologías a través de las cuales los espectadores lo han percibido. Para la primera generación de aficionados, el fútbol «vivía» en la radio. La voz del comentarista dibujaba el partido, mientras que la imaginación se encargaba de completar aquello que no podía verse. En esa época, ir al estadio no solo era emocionante, sino que era el único lugar donde se podía ver el juego con los propios ojos.
La siguiente generación fue la «televisiva». Los partidos se convirtieron en rituales familiares: todos se reunían frente al televisor a una hora fija, siguiendo cada minuto desde el pitido inicial hasta el final. El fútbol exigía una atención absoluta y, por lo general, la conseguía.
La llegada de internet volvió a transformar la cultura del aficionado. El fútbol dejó de estar ligado a un único dispositivo o a un horario estricto. Los mejores momentos rompieron las barreras de la retransmisión completa. Los aficionados ya podían saltar de un partido a otro, volver a ver los goles al instante y hacerlo desde cualquier lugar.
Las redes sociales aceleraron aún más este cambio. Los perfiles de los futbolistas se han transformado en medios de comunicación independientes. En lugar de ver a las estrellas solo durante los noventa minutos de partido, los jóvenes aficionados ahora los siguen a diario a través de Instagram, TikTok y YouTube: entrenamientos, bromas en el vestuario, momentos familiares y contenido entre bastidores.
Aunque el interés por este deporte sigue siendo alto, hoy en día solo cerca del 30% de los espectadores jóvenes ven los partidos completos, de principio a fin. Tienen mayor popularidad los documentales sobre jugadores, los resúmenes, los vídeos cortos y otros formatos modernos.
Quizás esto explique, en parte, el auge de proyectos deportivos alternativos como la Kings League, lanzada a finales de 2022 por Gerard Piqué y la plataforma de medios Kosmos en alianza con los principales creadores de contenido en directo. Partidos más cortos, reglas impredecibles, interacción directa con el público y retransmisiones en Twitch, YouTube y TikTok encajan de forma mucho mejor con los hábitos digitales de la nueva generación.
Al mismo tiempo, el fútbol tradicional no ha perdido al aficionado joven. Por ejemplo, el partido de debut de España contra Cabo Verde registró una cuota de pantalla récord precisamente entre los espectadores de 13 a 24 años, alcanzando el 85,6% de la audiencia en La 1 y DAZN.

Cómo viven los partidos los jóvenes aficionados
Existe la opinión de que el smartphone distrae a los jóvenes del fútbol. En realidad, ha ocurrido lo contrario. El teléfono se ha convertido en parte del propio partido para el 93% de los jóvenes españoles, y la segunda pantalla ha pasado a ser, de hecho, la primera.
A diferencia de las generaciones mayores, que dedican tranquilamente noventa minutos de atención ininterrumpida al juego, la Generación Z distribuye de forma natural su atención entre varias pantallas, sin sentir que se involucra menos. Así, el 82% de los aficionados jóvenes afirma que comunicarse por mensajería instantánea durante el partido les ayuda a sentirse más conectados con otros hinchas. Poco más de la mitad (54%) suele grabarse en vídeo celebrando un gol para enviárselo a sus amigos. Y el 72% escribe inmediatamente en sus chats grupales en cuanto su equipo marca.
El sociólogo Raúl Sánchez García, de la Universidad Rey Juan Carlos, define este modelo de consumo como una nueva forma habitual de interactuar con los medios tradicionales. Destaca que esta práctica no solo afecta al deporte, sino a todo tipo de consumo audiovisual. Sánchez García considera que esto es el reflejo de una transformación provocada por las tecnologías digitales. Lo cierto es que los miembros de la Generación Z han vivido desde su infancia rodeados de pantallas y de un flujo continuo de contenidos. Están acostumbrados a pasar su tiempo libre de una forma mucho más activa, siendo al mismo tiempo protagonistas y partícipes de los acontecimientos.
A pesar de estos nuevos hábitos digitales, el Mundial sigue siendo un evento que se quiere vivir en compañía. Casi uno de cada tres españoles planea ver los partidos del Mundial de 2026 en casa de amigos o familiares, y uno de cada cuatro, en bares y restaurantes.
Independientemente de la forma de ver los partidos, estos rara vez terminan tras el pitido final: los resúmenes, las reacciones de los jugadores, los debates, los memes, los vídeos cortos, las ligas fantasy y las redes sociales mantienen viva la conversación durante muchas horas más.
Cuando el aficionado viaja con la selección
En casa, estos hábitos funcionan de manera casi automática. Gol: mensaje al chat grupal; descanso: consulta de estadísticas; una gran parada: en las Instagram Stories antes de que termine la repetición.
¿Y saben qué elemento actúa como ese telón de fondo en el que apenas pensamos cuando estamos en casa, en España? La conexión. Estamos acostumbrados a una conexión móvil fiable que en casa damos por garantizada.
Sin embargo, basta con salir a apoyar a la selección para que el guion habitual cambie. En el Mundial de 2026, la conexión deja de ser algo invisible, ya que el torneo se celebra simultáneamente en Estados Unidos, Canadá y México. Al moverse de ciudad en ciudad, los aficionados se enfrentan constantemente con nuevas redes móviles, tarifas y condiciones.
Para evitar que la conexión se convierta en una fuente de estrés constante, muchos aficionados eligen de antemano soluciones para toda la ruta de su viaje. Por ejemplo, el Football Fan Plan 2026 del proveedor suizo de eSIM Yesim ofrece 10 GB de datos con cobertura ininterrumpida en los tres países anfitriones: Estados Unidos, Canadá y México. Los hábitos digitales siguen siendo los mismos, solo cambian los estadios.
La generación Z no se ha ido del fútbol
El fútbol se enfrenta, efectivamente, a una nueva competencia por captar la atención. Sin embargo, la conclusión principal es otra. Los jóvenes no se han alejado del fútbol; simplemente han dejado de vivirlo de la misma manera que lo hacían sus padres.
Hoy en día, el partido ya no se limita a los noventa minutos sobre el terreno de juego. Continúa en los chats, en las estadísticas, en los vídeos cortos, en los debates y en las redes sociales. De este modo, el fútbol se transforma en una experiencia continua que comienza mucho antes del pitido inicial y no termina tras el pitido final.