Mikel Merino (30 años): «Tengo suerte de estar vivo; tenía 20 años y explotaron tres bombas, vi sangre, gritos…»
Mikel Merino ha compartido uno de los episodios más traumáticos de su vida
Vivió desde dentro y en primera persona el atentado que sufrió el autobús del Borussia Dortmund
"Explotaron tres bombas, vi sangre, gritos...", cuenta el centrocampista del Arsenal
Mikel Merino ha compartido uno de los episodios más traumáticos de su vida. El centrocampista español, que por aquel entonces tenía apenas 20 años y jugaba en el Borussia Dortmund, vivió desde dentro y en primera persona el atentado que sufrió el autobús del equipo alemán en abril de 2017, cuando la expedición se dirigía al estadio para disputar un partido de la Champions League contra el Mónaco. Casi nueve años después, el navarro recuerda aquellos instantes y reconoce que tuvo mucha suerte de salir con vida.
«Creo que tengo un ángel sobre mi hombro. Tengo la suerte de estar vivo», comienza explicando en un relato publicado en The Players’ Tribune. El internacional español recuerda que tres bombas caseras explotaron junto al autobús del Borussia Dortmund y que el estruendo fue ensordecedor. «El autobús estuvo a punto de volcar. Explotaron tres bombas, miré hacia atrás y vi sangre en el suelo, humo, gritos…», relata sobre unos segundos que dejaron una profunda huella en todos los integrantes de la expedición.
El ataque se produjo el 11 de abril de 2017, antes del encuentro de ida de los cuartos de final de la Champions League. El futbolista español Marc Bartra resultó herido en una muñeca por los cristales rotos y tuvo que ser trasladado al hospital. Mikel Merino recuerda que aquella noche también acudió al centro médico para esperar noticias de su compañero, que había sufrido importantes cortes.
Las palabras de Mikel Merino
«Seguramente mucha gente joven ni se cree que pasara, o lo grave que fue, pero nos marcó a todos. Hubo un ruido ensordecedor y luego recuerdo que el autobús casi vuelca. Miré hacia atrás y vi sangre en el suelo. Humo, gritos. Recuerdo estar en el hospital esa misma noche, esperando a Marc Bartra, que tenía la muñeca destrozada», añade el navarro en su testimonio. Lo que descubrió al día siguiente le hizo comprender hasta qué punto había estado cerca de la tragedia. El español estaba acostumbrado a sentarse junto a Bartra en el autobús, pero aquella tarde decidió cambiar de sitio. «Una enorme pieza de metralla estaba incrustada en el reposacabezas del asiento que estaba al lado de Marc. Mi asiento habitual», explica.
Una decisión aparentemente sin importancia que pudo cambiar por completo su destino. «Ese día, el asiento estaba vacío», recuerda admitiendo que aquel cambio pudo salvarle la vida. «Así que sí, tengo la creencia de que las cosas pasan por alguna razón», reflexiona el jugador navarro, que desde ese día considera que tiene un ángel de la guarda.
Un Mikel Merino que también habla de la complicada lesión que casi le deja sin Mundial: «Una parte de mí temía que nunca volviera a jugar al fútbol». El centrocampista del Arsenal reconoce que el diagnóstico fue especialmente duro porque España tenía una cita mundialista a la vuelta de la esquina y él atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera. En los momentos más complicados, el apoyo de su mujer fue fundamental y cuenta que durante las primeras semanas necesitó muletas y dependía de ella incluso para subir las escaleras de casa. «Ella tenía que ayudarme a caminar».
Su testimonio va más allá de una lesión deportiva. Mikel Merino utiliza el atentado de Dortmund para explicar cómo determinadas experiencias cambian la perspectiva y ayudan a afrontar la adversidad. Aquel día de abril de 2017 pudo haber ocupado un asiento en el que terminó incrustada una pieza de metralla. Nueve años después, el futbolista sigue sin olvidar lo ocurrido y reconoce que aquella vivencia le recuerda lo afortunado que es.