La Liga es un estorbo
«Siempre tendremos París». La frase de Rick Blaine –que nunca dijo lo de «siempre nos quedará»– en Casablanca se ha colocado como un frontispicio en el vestuario del Real Madrid. Por eso la Liga estorba y más a una semana del PSG. Con el hastío de quien tiende una lavadora mientras piensa en otra cosa, el equipo de Zidane cubrió el expediente en Cornellá y acabó perdiendo con un gol de Gerard Moreno en el 92. Pero al Madrid eso ya le daba lo mismo.
Zidane repartía minutos como el PSOE reparte subvenciones en Andalucía: con alegría y a manos llenas. En el once del Real Madrid en Cornellá había más novedades que en el Mobile World Congress. Les supongo al tanto de las ausencias de los Marcelo, Kroos y Modric a los que se les habían unido esta mañana Cristiano por descanso y Casemiro por un dolor de tripas. Pero Zizou también rotaba a Carvajal, Theo y Benzema.
Entraban al equipo los proscritos Achraf en el lateral derecho y Marcos Llorente en el mediocentro. El futuro de ambos parece lejos del Real Madrid este verano. Repetía bajo los palos Keylor y como centrales Varane y Ramos, mientras que el obediente Nacho desplazaba su lugar al lateral izquierdo donde también se apaña. El centro del campo era para el citado Llorente junto a Kovacic, que se está inflando a jugar en el último mes, y a Isco, cuya presencia en el equipo titular es ya guadianesca. Arriba, el duo dinámico actuaba de inicio en Cornella: Lucas Vázquez y Asensio acompañaban a Bale ante el Espanyol.
El duelo nació impreciso y trabado, de ida y vuelta, un poco confuso. Feo. Hubo que esperar hasta el minuto 7 para ver la primera ocasión clara del Real Madrid. Fue un centro casi bueno de Achraf, que tocó en un rival del Espanyol y se fue directo a la cabeza de Gareth Bale. El testarazo centrado y a bocajarro del galés lo atrapó firme Diego López.
Domina el Madrid
Mientras arreciaba el frío en Cornellá el Real Madrid empezaba a hacer la digestión a la pesada defensa que había dispuesto Quique. Un remate de Varane a la salida de un córner lamió el palo izquierdo de Diego López. Era el segundo aviso del equipo de Zidane, que empezó a dominar el duelo con insistencia.
Un remate arriba de Piatti fue la primera señal de que el Espanyol también había comparecido en Cornellá. Fue un espejismo porque el Real Madrid siguió dominando y rondando el área de Diego López con la testarudez de un tuno enamorado. Y puede que con el mismo cansino soniquete también.
Pero al Madrid le mola dar emoción a los partidos y así lo hizo Varane en el 25, que perdió un balón estúpido en defensa. De resultas de su error, le cayó la pelota a Gerard Moreno dentro del área y su disparo se estrelló contra el muslo de Keylor Navas a pesar de que el árbitro pitó saque de puerta. Y siguió liándose el equipo blanco hasta el punto de que encajó un gol del propio Gerard Moreno a la media hora, aunque lo anuló el colegiado por fuera de juego. Y estaba en posición legal por centímetros.
Pifias arbitrales
El Madrid en pleno había decidido salirse del partido, como los funcionarios cuando se bajan a desayunar. Lo aprovechaba el Espanyol, que acumulaba llegadas peligrosas al área de Keylor. Lo hacía sin puntería para alegría del equipo blanco. La puntería que le faltó a los pericos fue la vista que le faltó al colegiado para ver una mano clamorosa de David López a disparo de Bale. Era penalti claro, pero se fue al limbo. Con esa acción se fue el partido al descanso con una insoportable sensación de fútbol insípido.
Se reanudó el partido en el mismo plan. Quizá algo más suelto el Espanyol, igual de pasivo el Real Madrid. Los blancos eran C3PO en una trifulca: pusilánimes y acomodaticios. Hasta tres veces seguidas rondaron los pericos el 1-0 en sendas ocasiones que mostraron los nervios bajo palos de Keylor Navas.
El duelo era perico, con el Madrid ahora replegado y fiando la victoria a la contra. Quizá porque a los de Zidane les daba lo mismo ganar que perder. Les bastaba con no constiparse. Pasaban los minutos con mucha pena y poca gloria. Sonaba el 65 y Zizou metía a Benzema, ese agitador silencioso, por un Isco más desdibujado que Las Señoritas de Avignon. Los blancos pasaban a un 4-4-2 claro con Bale y el francés arriba.
Lo mejor era que en un cuarto de hora largo se acababa un duelo insípido y aburrido. Un cabezazo flojísimo de Gerard Moreno que atrapó sin apuros Keylor fue la mejor llegada del Espanyol en media hora. El Real Madrid, mientras tanto, no emitía señales de vida. Zidane sacó a Ceballos por Bale en el minuto 80 y a Mayoral por Kovacic en el 88. No tenían mucho tiempo los entrantes ni muchas ganas sus compañeros presentes tampoco, así que el partido se fue consumiendo como una vela del chino: dejando un pestazo a fútbol rancio.
Eso sí, al Real Madrid le dio tiempo para perder el partido en el 92. Fue una acción de contragolpe del Espanyol que convirtió en gol Gerard Moreno con una gran volea. Los de Zidane perdían el partido en la prolongación, pero ¿a quién le importa si todo el mundo está pensando en París?
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