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Liga: Osasuna 0-2 Atlético

El Atlético se impone a Osasuna y no cierra por vacaciones

Lookman y Sorloth acaban con la resistencia de los navarros que sufrirán hasta final de temporada por la salvación

Primer triunfo de los rojiblancos tras la eliminación continental a manos del Arsenal

El Atlético, que aterrizó en El Sadar con medio pie en las chanclas de la playa, abandona Pamplona con las botas metidas de lleno en la pelea por la tercera plaza. Las de Lookman, de penalti, y un remate de cabeza de Sorloth acabaron con un Osasuna que recortó distancias en el tramo final a través de Barja y que no mereció perder. Pero el fútbol no va de merecimientos. El Atlético tendría cierto trofeo en su vitrina si así fuera. Los rojiblancos aguantaron con un jugador menos por la expulsión de Llorente y amenazan al Villarreal.

Todavía no hay vacaciones definitivas en el Metropolitano. Simeone así lo demostró desde el primer momento con una alineación muy reconocible con Musso, Llorente, Pubill, Hancko, Ruggeri, Koke, Lookman y Griezmann, que ejercía también como oportunidad para Mendoza, Almada y Vargas. Sin delanteros de referencia y con punteros móviles, el punto débil de Catena y Boyomo, dos defensas que huyen de los desplazamientos y que son amigos del contacto físico y el marcaje férreo.

Osasuna caminaba en tierra de nadie. Entre todo y nada. Puede apurar sus opciones de entrar en Europa, pero un descuido le mete en el lío del descenso. Así que, con mucho que ganar y poco que perder, los de Lisci salieron a ver qué cazaban. El abordaje apenas les duró un cuarto de hora, lo transcurrido entre el inicio del partido y una mano de Galán dentro del área. Lookman, prácticamente sin carrera, batió a Aitor Fernández y dio el primer zarpazo del Atlético por inercia.

El golpe no tumbó a Osasuna; al contrario. Se vinieron arriba en esos centros al área que se convierten en puñales en El Sadar. Catena primero y Budimir después, se dieron de bruces. Aunque para fallo el de Koke, que cedió a Musso sin observar que Budimir andaba por ahí con la caña preparada. Algo sin cebo, pues con todo a favor mandó el balón alto. Se salvaba el Atlético, que seguía por inercia y sin disfrutar de la posesión, pese a que el once disponía de jugadores amigos de la tenencia de la pelota.

Solo Pubill dio oxígeno con una cabalgada que terminó en disparo. El chico no puede hacer más méritos para ir al Mundial. Osasuna ganaba metros, la posesión, el área… Pero no lo hacía en el marcador. La contundencia estaba en las botas del Atlético, que dio otro zarpazo a través de la cabeza de Sorloth. Nada pudo hacer Osasuna, por más que quisiera y presentara voluntad. Barja recortó distancias, ya sin Llorente en el campo por expulsión. El Atlético se llevó el partido. Uno más, que a su vez es uno menos. Pero todavía no se cuelga el cartel de cerrado por vacaciones.