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Tenis: US Open 2026

Alcaraz ilumina la noche en el US Open con una remontada de exhibición

El murciano se sacude el irregular inicio de partido y disipa las dudas con gran juego

Muestra un gran estado físico y deja margen de mejora al servicio

Se cita en tercera ronda contra el chino Yibing Wu

Las luces de neón iluminan la Arthur Ashe, convertida en una discoteca para la ocasión, al ritmo de los Black Eyed Peas. I gotta feeling that tonight’s gonna be a good night (tengo el presentimiento de que esta noche va a ser una buena noche). Alcaraz también lo tenía desde el momento en el que escuchó su nombre por megafonía y puso un pie en pista. Su lenguaje gestual lo expresaba y su tenis lo confirmó, aunque para ello tuvo que aplacar (4-6, 6-0, 6-3, 6-2) el ímpetu de Faria, cuyo presentimiento fue tornándose a medida que avanzó la noche. También creía que sería positivo, pero Alcaraz lo creyó con más fuerza.

No obstante, el baile nocturno comienza al compás marcado por Faria. Primero un paso y luego otro. El portugués siguió su coreografía al milímetro y eso desestabilizó a Carlitos de la tarima con una prima manga excelsa. Faria, de saque potente y juego valiente, buscaba que Alcaraz pensara de más y, en ocasiones, lo conseguía. Especialmente cuando el murciano tenía que servir. «¿Qué hago con mi saque? Es una puta mierda», le dijo a su banquillo. Tras cuatro servicios, su media apenas superaba los 165 km/h, lejos de los casi 200 que promediaba antes de la lesión.

Lo aprovechó Faria para apuntarse la primera manga y trasladar más incertidumbre. La situación amagaba con tornarse en complicación, pero sucedió al revés. Alcaraz destapó su tarro de las esencias y dominó a Faria. En poco más de media hora se apuntó diez de los siguientes once juegos que le valieron para igualar el partido (ganó el segundo set con rosco incluido) y encarrilar el tercero. De las dudas a las certezas. Un punto de inflexión que no tuvo final.

Se vio al Alcaraz de siempre, al que flota por la pista y posee un repertorio inagotable. Soltó la derecha, le entraron las dejadas y fue cargándose de confianza hasta elevar el saque a 200 km/h. Ahí se deshizo Faria. O mejor dicho, lo deshizo Alcaraz. Todavía le queda margen de mejora tanto en saque como revés, pero su derecha fluye y de piernas está ágil. Hay licencia para soñar en la ciudad que nunca duerme. I gotta a feeling.

«Me he sentido muy bien, cuando juegas con alguien como Faria es difícil porque tiene un saque impresionante. Es complicado coger la iniciativa. Ha sido un juego donde no me he sentido cómodo y me ha hecho break. En términos generales, me he sentido muy bien. En la movilidad, golpes, darme cuenta de lo que pasa en el partido… Echaba de menos sentir los nervios y la presión», detalló Alcaraz tras el partido a los medios españoles desplazados a Nueva York, entre ellos OKDIARIO.