¿Volveremos a ver las míticas avionetas que lanzaban regalos en las playas?
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En la actualidad, las marcas tienen muchas formas distintas de hacer marketing y captar la atención de su público objetivo. Hasta hace relativamente poco tiempo, el marketing se hacía de manera completamente distinta, y se permitían cosas que ahora están prohibidas. En los años 70 y 80 se popularizó en las playas de España una herramienta de marketing que dio muy buenos resultados a las empresas en términos de ventas: lanzar regalos desde avionetas para que los bañistas pudieran hacerse con ellos.
Marketing del siglo XX
Sin lugar a dudas, era una forma fantástica de generar notoriedad de marca. Gracias a los objetos que se lanzaban desde las avionetas, las empresas conseguían atraer a potenciales clientes. Era una forma fantástica de captar su atención ya que era algo que sucedía en contadas ocasiones, así que los bañistas se lanzaban a por los objetos que caían del cielo.
Una de las principales razones por las que esta herramienta de marketing funcionó tan bien era porque los objetos que se arrojaban eran útiles en la playa. Uno de los preferidos eran los balones, los cuales llevaban impreso el nombre de la marca, que automáticamente se hacía conocida para quienes los recogieran.
Aunque tuvo mucho éxito durante varios años, el lanzamiento de regalos en las playas desde las avionetas presentaba un gran problema para el medio ambiente: muchos de estos productos no llegaban a los bañistas, sino que se quedaban varados en el agua.
Por lo general, estos objetos estaban fabricados de plástico, un material que no es degradable y que provoca un daño irreparable en el mar. Según datos del estudio «Contaminación plástica en los océanos del mundo», algunos tipos de plástico tardan 500 años en descomponerse.
La sociedad poco a poco empezó a tomar cada vez mayor conciencia de la importancia de cuidar el medio ambiente. Los ciudadanos comenzaron a criticar el lanzamiento de balones y otros objetos desde las avionetas para hacer publicidad. Finalmente, en 1988 se incluyó en la ley de costas que estaba prohibido verter al mar residuos sólidos al mar.
«Estará prohibido el vertido de residuos sólidos y escombros al mar y su ribera, así como a la zona de servidumbre de protección, excepto cuando éstos sean utilizables como rellenos y estén debidamente autorizados».
«Todos los vertidos requerirán autorización de la Administración competente, que se otorgará con sujeción a la legislación estatal y autonómica aplicable, sin perjuicio de la concesión de ocupación de dominio público, en su caso».
Por lo tanto, nunca más volveremos a ver las avionetas lanzando regalos en la playa.
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