Curiosidades
Feng Shui

Según el Feng Shui, las personas que tienen su casa desordenada no es por casualidad: en realidad revela un aspecto oculto de tu vida

Cuando se trata de decorar, organizar y mantener el orden en casa, muchas personas cuidan cada detalle al máximo, otros se esfuerzan para lograrlo y también están aquellos que no lo consiguen nunca. Tienen la casa desordenada y aunque si pasa de vez en cuando, puede ser algo normal, cuando se convierte en la «norma» puede revelar mucho sobre la personalidad de esa persona según el Feng Shui. 

Esta antigua filosofía china parte de la importancia de que la energía, conocida como chi, pueda circular libremente por las diferentes estancias de la vivienda. Los objetos que se acumulan y no utilizamos, aquellos que están rotos o incluso los que conservamos a pesar de traernos malos recuerdos pueden dificultar, según sus principios, ese movimiento. Pero hay algo más. El lugar de la casa en el que tendemos a acumular cosas también tendría un significado. El Feng Shui relaciona las diferentes zonas del hogar con aspectos de nuestra vida y considera que un espacio permanentemente desordenado puede reflejar precisamente aquello que nos cuesta afrontar o dejar atrás.

Qué significa tener la casa desordenada según el Feng Shui

Para el Feng Shui, tener muchas pertenencias no equivale necesariamente a vivir en una casa desordenada. Podemos tener libros, recuerdos, fotografías o cualquier colección que nos guste sin que exista ningún problema. La diferencia estaría en aquellas cosas que llevan meses ocupando un lugar sin ningún motivo, ya no utilizamos o vamos cambiando de sitio porque nunca encontramos el momento de decidir qué hacer con ellas. Incluso pueden estar perfectamente guardadas dentro de un armario y seguir formando parte de ese desorden.

Uno de los lugares a los que más importancia se concede es la entrada. La puerta principal es el punto por el que entra el chi en la vivienda y debería permitir el paso sin obstáculos. Una entrada llena de zapatos, cajas, bolsas o abrigos se relaciona con las dificultades para dejar entrar cambios y nuevas oportunidades en nuestra vida, de modo que debemos despejarlo en la medida de los posible o al menos, para poder entrar y salir cómodamente y conservar únicamente aquello que realmente necesitamos en ese espacio.

El dormitorio y el salón también pueden decir mucho

El dormitorio debería ser uno de los lugares más tranquilos de la casa. Está relacionado con el descanso, la intimidad y, en determinados planteamientos del Feng Shui, también con la pareja. De este modo, acumular cajas, ropa y objetos que nunca utilizamos produciría justo el efecto contrario. Especial atención merece lo que guardamos debajo de la cama. Según esta filosofía, lo recomendable es mantener este espacio despejado para permitir que la energía circule mientras dormimos.

También importa qué estamos almacenando. Guardar durante años ropa, fotografías, documentos u objetos relacionados con una antigua relación puede representar un vínculo con una etapa que ya ha terminado. Algo parecido sucede en el salón, aunque su significado cambia. Es el espacio que normalmente compartimos con otras personas, desde nuestra propia familia hasta las visitas. Cuando el sofá está permanentemente ocupado por ropa o la mesa se convierte durante semanas en el lugar donde dejamos todo aquello que no sabemos dónde guardar, el Feng Shui lo relaciona con nuestra vida social y la manera en la que nos abrimos a los demás.

Qué revela el desorden en la cocina y el lugar de trabajo

La cocina tiene un peso especial dentro del Feng Shui y se relaciona con la alimentación, el cuidado y la abundancia. No necesita estar siempre impecable, pero sí debería poder utilizarse sin tener que retirar continuamente objetos de la encimera. Y además, desde el punto de vista del Feng Shui, mantener durante demasiado tiempo cosas que han dejado de ser útiles favorece el estancamiento.

El escritorio también puede darnos alguna pista. Papeles pendientes, facturas, notas, cables y objetos que dejamos allí pensando que los ordenaremos después terminan ocupando todo el espacio disponible. En este caso, la interpretación está relacionada con el trabajo, los proyectos y nuestra capacidad para terminar aquello que empezamos. Además, independientemente del Feng Shui, trabajar rodeados de demasiados objetos puede hacer más difícil mantener la atención sobre una única tarea.

El desorden que no vemos también cuenta

Cerrar la puerta de un armario consigue que una habitación parezca inmediatamente más ordenada, pero para el Feng Shui el problema no desaparece por estar fuera de nuestra vista. La ropa es un buen ejemplo. Prendas que no usamos desde hace diez años, cosas que compramos y nunca nos gustaron o ropa que conservamos pensando que algún día volveremos a ponernos pueden terminar ocupando buena parte del armario.

No se trata de tirar todo ni de convertir nuestra casa en un espacio minimalista. De hecho, el Feng Shui no considera que tener objetos sea algo negativo. La cuestión está en qué relación mantenemos con ellos y si todavía tienen alguna utilidad o significado para nosotros.