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Revisa tu cartera: esta moneda de 20 céntimos puede valer hasta 10.000 euros y muchos podrían tenerla sin saberlo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El euro nació oficialmente el 1 de enero de 1999 como moneda para operaciones electrónicas y financieras en 11 países de la Unión Europea, aunque los billetes y monedas comenzaron a circular entre los ciudadanos el 1 de enero de 2002. Los billetes tienen el mismo diseño en todos los países de la eurozona e incluyen elementos arquitectónicos como ventanas, puertas y puentes, símbolos de unión, diálogo y cooperación entre los pueblos europeos. En cambio, las monedas cuentan con una cara común y otra con un diseño propio de cada Estado, lo que permite identificar fácilmente su país de emisión. El símbolo del euro (€) está inspirado en la letra griega épsilon y en la inicial de Europa, mientras que sus dos líneas paralelas representan la estabilidad de la moneda.

En la actualidad, el euro es una de las divisas más importantes del mundo y la segunda más utilizada en las transacciones internacionales, sólo por detrás del dólar estadounidense. Su gestión corresponde al Banco Central Europeo (BCE), responsable de la política monetaria de la eurozona. Los billetes se fabrican con fibra de algodón para ofrecer una mayor resistencia al uso diario e incorporan avanzadas medidas de seguridad, como hologramas, marcas de agua y tintas especiales para dificultar las falsificaciones. Además, los países del euro emiten periódicamente monedas conmemorativas de 2 euros que mantienen su valor legal en toda la eurozona.

La moneda de 20 céntimos más valiosa

Malta, un pequeño país insular del Mediterráneo con una superficie de apenas 316 kilómetros cuadrados y una población que supera los 500.000 habitantes, adoptó el euro como moneda oficial en 2008. Con motivo de este cambio, el país presentó una serie de monedas cuyos diseños fueron elegidos por votación ciudadana. El resultado fueron tres motivos diferentes: la Cruz de Malta en las monedas de 1 y 2 euros, el escudo nacional en las de 50, 20 y 10 céntimos, y el Templo de Mnajdra, uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Europa, en las de 1, 2 y 5 céntimos.

Entre todas ellas, la moneda de 20 céntimos es la que más interés ha despertado entre los coleccionistas. En su anverso aparece el escudo de Malta rodeado por ramas de olivo y palma, símbolos tradicionales de paz, junto a la inscripción «Repubblika ta’ Malta». El diseño se completa con las doce estrellas de la Unión Europea en el borde y, en algunas monedas acuñadas por la Casa de la Moneda de París, una pequeña letra «F» que identifica su origen.

Aunque se acuñaron alrededor de 40 millones de ejemplares destinados a la circulación, algunas monedas presentaron pequeñas anomalías durante el proceso de fabricación. Estos errores de acuñación son muy apreciados por los aficionados a la numismática y pueden disparar el valor de determinadas piezas, especialmente si se conservan en un estado impecable y nunca han circulado.

En establecimientos especializados, una moneda corriente sin circular se puede vender por unos 3 euros, mientras que los estuches oficiales pueden alcanzar entre 20 y 50 euros. Sin embargo, en plataformas de compraventa como eBay existen anuncios que llegan a solicitar hasta 10.000 euros por algunos ejemplares.

Para reconocer esta moneda basta con fijarse en la fecha de 2008 y en el escudo de Malta que aparece en una de sus caras. Si observas defectos en el relieve, las estrellas, la inscripción o cualquier otro elemento del diseño, es posible que tengas una pieza poco común. Aun así, los especialistas aconsejan recurrir a un experto para confirmar su autenticidad antes de ponerla a la venta, ya que muchas monedas consideradas «raras» terminan siendo simples variaciones de fabricación sin un valor añadido significativo o incluso imitaciones.

Países de la Unión Europea que no utilizan el euro

A fecha de 2025, 20 países de la Unión Europea utilizan el euro como moneda oficial: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal. Todos ellos cumplen los criterios de convergencia económica establecidos en el Tratado de Maastricht, que exigen mantener una inflación controlada, unas finanzas públicas saneadas con un déficit inferior al 3% del PIB, estabilidad del tipo de cambio y unos tipos de interés a largo plazo similares a los de las economías más estables de la eurozona.

En 2025, siete países de la Unión Europea todavía no utilizan el euro como moneda oficial: Bulgaria (lev búlgaro), Chequia o República Checa (corona checa), Dinamarca (corona danesa), Hungría (florín húngaro), Polonia (złoty), Rumanía (leu rumano) y Suecia (corona sueca). Los motivos son diferentes según el país: algunos, como Suecia o Polonia, han preferido mantener su propia política monetaria; otros, como Bulgaria, Rumanía o Hungría, aún no cumplen todos los criterios económicos de convergencia exigidos para incorporarse a la eurozona; y Dinamarca dispone de una cláusula de excepción (opt-out) negociada con la UE que le permite conservar su moneda nacional de forma indefinida. Por su parte, el Reino Unido nunca llegó a adoptar el euro y dejó de formar parte de la Unión Europea en 2020 tras el Brexit.