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La reflexión de Morgan Freeman (89 años): «Aprender a estar quieto, a estar realmente quieto y dejar que la vida suceda, esa quietud se convierte en un resplandor»

Una de las mayores leyendas del cine mundial nos deja una reflexión de vida que refleja la madurez de una persona que ha vivido muchas experiencias a lo largo de su vida. Morgan Freeman, reconocido por ser uno de los mejores actores de nuestra época, ha reflejado siempre una imagen de paciencia, tranquilidad y paz.

«Aprender a estar quieto, a estar realmente quieto y dejar que la vida suceda; esa quietud se convierte en un resplandor» no es una simple frase filosófica aleatoria, sino una lección de oficio y de vida que conecta con su trayectoria en Hollywood y su técnica actoral.

Freeman tuvo un éxito tardío como actor; estuvo durante casi tres décadas siendo taxista, esperando mesas y aceptando papeles pequeños. En 1987, a sus 50 años, le llegó una de sus grandes oportunidades con la película Street Smart, donde ganó el Óscar a mejor actor de reparto. 17 años después, ganó el Óscar a mejor actor con la película Million Dollar Baby.

Significado detrás de la frase

Esta cita tiene un doble sentido, aplicable tanto en el mundo del cine como en la vida misma. Apagar el ruido mental es necesario, al igual que la necesidad de sobreactuar y sobrecompensar no es necesaria. En el mundo de la actuación, Freeman explicaba que los malos actores se mueven constantemente, gesticulan de más y «hacen cosas» por miedo a perder la atención del público.

Estar totalmente quieto refleja tener el control total de la situación y proyectaba seguridad en uno mismo sin hacer nada, solamente escuchando al otro actor y dejando que la presencia física hable por sí sola. Esta filosofía se traslada a la vida, siendo un paralelismo que ayuda a controlar las emociones y reacciones ante eventualidades negativas como provocaciones o imprevistos.

En la actuación, si un actor planea milimétricamente cada acción, gesticulación, forma de llanto, la toma se vuelve artificial. Freeman aboga por una actuación más natural, dejando que la magia surja de forma orgánica en el momento de actuar.

Como reflejo de la vida, el mayor ejemplo es su vida. El actor se refiere a no forzar los resultados. No fue hasta los 50 años que él triunfó en la actuación y entendió que hay que trabajar duro, pero a veces hay que dejar que las cosas sucedan.