La reflexión de Marco Aurelio, emperador romano, sobre la adversidad: «El obstáculo en el camino se convierte en el camino»
Una reflexión que es una profunda metáfora sobre la vida y las dificultades en ella
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«El obstáculo en el camino se convierte en el camino» es una frase que puede que hayas leído en alguna publicación de redes sociales cuando se quiere hacer referencia a las dificultades en la vida. Una reflexión que sin embargo Marco Aurelio escribió hace casi 2.000 años, pero que es fácil de reconocer ya que las cosas no siempre salen como esperábamos y, cuando eso ocurre, toca decidir qué hacemos a partir de ahí.
Marco Aurelio dejó esta reflexión en Meditaciones, una colección de escritos que en realidad nunca preparó para publicar, ya que eran notas para él mismo y en ellas hablaba de asuntos que le preocupaban, desde la muerte y el paso del tiempo hasta la manera de enfrentarse a los problemas de los que tuvo unos cuantos, si tenemos en cuenta que durante sus años como emperador de Roma vivió guerras, una grave epidemia y conflictos dentro del propio Imperio. De este modo, esta conocida frase sobre la adversidad se entiende de otra manera cuando sabemos qué estaba ocurriendo mientras escribía aquellas páginas.
La reflexión de Marco Aurelio, emperador romano, sobre la adversidad
«El obstáculo en el camino se convierte en el camino» es una reflexión que aparece en el Libro V de Meditaciones, aunque no todas las traducciones utilizan exactamente las mismas palabras. De todos modos, podemos decir que Marco Aurelio parte de algo bastante evidente: hay ocasiones en las que una circunstancia externa impide hacer lo que teníamos previsto. Eso no podemos evitarlo siempre. Lo que plantea es que ese impedimento también puede obligarnos a encontrar otra manera de actuar.
No hace falta pensar en grandes desgracias para entenderlo. Ocurre cuando algo sale mal en el trabajo, cuando un proyecto fracasa o simplemente cuando un imprevisto obliga a cambiar los planes. Podemos quedarnos pensando en lo que habría ocurrido sin ese contratiempo, pero eso no modifica la situación. Marco Aurelio ponía el foco justo en lo que viene después. No promete que podamos evitar las dificultades ni plantea que todo tenga necesariamente un lado positivo. Hay cosas que escapan a nuestra voluntad, que se convierten en nuestra vida, y por ello, depende mucho de cómo nos lo tomemos.
Marco Aurelio escribió Meditaciones para él mismo
Parte de Meditaciones fue escrita mientras Marco Aurelio se encontraba lejos de Roma debido a las campañas militares del Danubio. Su vida como emperador había comenzado en el año 161. Tenía entonces 40 años y compartió inicialmente el poder con Lucio Vero. Roma entró en guerra con los partos y posteriormente tuvo que enfrentarse a distintos pueblos en la frontera del Danubio. Las llamadas guerras marcomanas ocuparon buena parte de sus últimos años.
Pero los conflictos militares no fueron su único problema. Durante aquel periodo se extendió la peste antonina, una epidemia que afectó gravemente a la población del Imperio. No sabemos con absoluta seguridad qué enfermedad la provocó, aunque durante mucho tiempo una de las principales hipótesis ha sido la viruela. Y luego en el año 175 se produjo además la rebelión de Avidio Casio. El general se proclamó emperador después de que circularan rumores sobre la supuesta muerte de Marco Aurelio. La rebelión terminó pocos meses después. No resulta extraño que en sus escritos aparezcan una y otra vez cuestiones como la incertidumbre, la muerte o la necesidad de aceptar aquello que uno no puede cambiar.
El estoicismo detrás de las palabras de Marco Aurelio
Para entender de dónde sale esta manera de pensar hay que remontarse varios siglos antes de Marco Aurelio. El estoicismo nació en Grecia y acabó encontrando también un importante espacio en Roma. Séneca y Epicteto fueron dos de sus figuras más conocidas y este último ejerció una notable influencia en el emperador.
Los estoicos daban mucha importancia a saber hasta dónde llega nuestra capacidad de intervenir en lo que ocurre. Hay decisiones que son nuestras, pero otras muchas cosas no lo son. Su reflexión sobre los obstáculos tiene mucho que ver con esa forma de entender la vida. Si algo ya ha ocurrido y no existe posibilidad de evitarlo, toca contar con ello. El interés está en la respuesta que damos a partir de ese momento y no en imaginar una y otra vez cómo serían las cosas si el problema no hubiera aparecido.
Siglos después, esa idea ha encontrado un público muy alejado de los lectores habituales de filosofía clásica. Buena parte de su popularidad reciente se debe a Ryan Holiday, que en 2014 publicó The Obstacle Is the Way, un libro que recupera las enseñanzas estoicas y toma esta reflexión de Marco Aurelio como punto de partida.
La frase terminó convertida en una de las citas más repetidas del emperador romano, aunque su contexto original era bastante menos motivacional de lo que puede parecer hoy. Marco Aurelio se escribía a sí mismo mientras atendía los problemas de un Imperio que pasó por guerras, una grave epidemia y conflictos políticos durante su reinado.
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