Qué es el embarazo psicológico
El embarazo psicológico demuestra el poder del cerebro humano
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Seguro que en más de una ocasión has oído hablar del embarazo psicológico. Pero, ¿sabes en qué consiste esta situación que también recibe el nombre de embarazo utópico? Veamos de qué se trata.
El embarazo psicológico aparece cuando una mujer cree estar en estado de buena esperanza, pero en realidad no lo está. Es entonces cuando su cuerpo, no obstante, reproduce todos los síntomas de un embarazo aunque no exista y no haya embrión en su interior.
Pero, ¿cómo se produce este fenómeno que incluso hace que el ciclo menstrual de la mujer se detenga y reproduzca síntomas como náuseas, dolor de pechos y aumento de tamaño del abdomen? Veamos.
Por qué se produce el embarazo psicológico
Lo cierto es que las causas para que aparezcan los embarazos psicológicos o utópicos son diversas y variadas. Por ejemplo, se puede producir en aquellas mujeres que desean con intensidad quedar embarazadas, pero no son capaces por cualquier problema de esterilidad, edad, etc.
Pero esta situación también puede aparecer en otro tipo de mujeres. Por ejemplo, las más jóvenes que no se quieren embarazar, es más, que incluso viven con miedo a la concepción, acaban por ser sensibles a este complejo trastorno.
Además, los embarazos psicológicos también se pueden producir en mujeres que sufren depresión, problemas psicológicos y baja autoestima. En esta situación, el no lograr quedar embarazadas puede provocar el trastorno, igual que cuando una chica no sabe cómo retener a su pareja a su lado y puede llegar a fingir el embarazo que, de hecho, podría ser en realidad psicológico y reproducir todos los síntomas de un verdadero embarazo.
Y es que, como hemos comentado, los síntomas de los embarazos utópicos reproducen uno por uno los del verdadero estado de buena esperanza, ya que el cuerpo provoca llamadas psicosomáticas por el hecho de desear tener un niño por el motivo que sea.
Estos embarazos provocados por el cerebro pueden alterar las hormonas, reduciendo la LH y la FSH, lo que detiene la ovulación y el ciclo menstrual. Es más, elevan la progesterona y la prolactina, provocan somnolencia y cansancio, vómitos y náuseas a cualquier hora del día, crecimiento de los senos y la barriga, que se vuelven especialmente sensibles, e incluso sensación de que el feto se mueve en el interior de la mujer, que hasta podría producir leche materna.
Tratar este trastorno suele necesitar de profesionales, como el psicólogo, que será el encargado de hacer ver a la mujer que la realidad es otra, sin que el trauma de afrontar la verdad sea demasiado duro para ella.
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