Miguel de la Quadra-Salcedo, reportero y aventurero, sobre la familia: «Se habla poco de la figura del abuelo, pero creo que es fundamental en la formación de las personas»
Un joven con el apellido Quadra-Salcedo ha entrado esta primavera en un concurso de televisión y, sin proponérselo, ha devuelto a la actualidad el recuerdo de su abuelo. Se trata de Alvar Seguí, nieto de Miguel de la Quadra-Salcedo, el histórico reportero y aventurero español fallecido en 2016.
Antes de dedicarse a la aventura y al periodismo de guerra, Quadra-Salcedo fue padre y, más tarde, abuelo. En una de sus últimas reflexiones públicas habló precisamente de ese papel, uno que, según él, apenas se valora dentro de las familias españolas.
¿Qué decía Miguel de la Quadra-Salcedo sobre el papel del abuelo?
Miguel de la Quadra-Salcedo lo explicó con una claridad poco habitual:
«Se habla poco de la figura del abuelo, pero creo que es fundamental en la formación de las personas. Transmiten una sabiduría que solo conoce el que ha vivido. Ayudan a marcar el camino».
Para él, esa figura no competía con la de los padres, sino que la complementaba desde otro lugar: sin la responsabilidad diaria de la crianza, pero con la perspectiva que solo dan los años y los errores ya vividos, algo que ningún libro ni ningún colegio pueden enseñar igual.
¿Cuánta sabiduría se pierde cuando dejamos de escuchar a los mayores?
Quadra-Salcedo defendía que esa sabiduría se transmite sobre todo con el ejemplo y la palabra, no con normas ni imposiciones. Él mismo se convirtió en abuelo de varios nietos, entre ellos Alvar Seguí, hijo de su hija Sol de la Quadra-Salcedo.
Esa reflexión sobre los abuelos la compartió en una entrevista concedida al medio local El Periódico en enero de 2015, en la que también habló de la curiosidad como motor de su vida y del miedo, decía, a «dejar de aprender».
En aquella misma entrevista, Quadra-Salcedo relacionaba la vejez con la curiosidad y no con el paso de los años. Aseguraba que el verdadero envejecimiento llega cuando una persona deja de hacerse preguntas, no cuando cumple años.
¿Qué queda de un abuelo cuando ya no está?
Miguel de la Quadra-Salcedo murió en mayo de 2016, a los 84 años, dejando tres hijos (Rodrigo, Sol e Íñigo) y una decena de nietos. Su legado más conocido, la Ruta Quetzal, llevó a miles de jóvenes iberoamericanos a recorrer juntos parte del continente.
Esa misma idea de acompañar sin imponer definió también su trabajo con miles de jóvenes desconocidos. Durante más de tres décadas, la Ruta Quetzal reunió a adolescentes de España, Portugal y América Latina bajo una premisa sencilla: aprender viajando y equivocándose lejos de casa.
Se casó con Marisol de Asumendi en Tokio en 1965 y tuvo tres hijos. Para sus nietos, sin embargo, fue sobre todo una figura que aparecía y desaparecía entre viajes, cargada de historias que contaba como quien reparte un tesoro.
Pero lo que queda de un abuelo, según su propia definición, no se mide en programas ni en titulares, sino en la manera en que sus nietos terminan mirando el mundo mucho después de que él ya no esté para explicarlo.
¿Se puede heredar una forma de mirar el mundo?
Alvar Seguí, cineasta y divulgador, reconoce un «enorme parecido» físico con su abuelo y admite que su forma de entender la vida está marcada por ese legado. Incluso su nombre tiene origen en otro explorador: Álvar Núñez Cabeza de Vaca.
Supervivientes, el concurso al que se ha apuntado Alvar Seguí, exige justamente lo que su abuelo consideraba la mejor escuela. Nos referimos aquí a pasar hambre, perderse y salir adelante sin las comodidades de siempre, aunque esta vez las cámaras graben cada paso.
Miguel de la Quadra-Salcedo decía que la mayor expedición posible es la que se hace hacia dentro de uno mismo. Su nieto, sin saberlo del todo, la está haciendo ahora mismo delante de las cámaras y en pleno directo, con el mismo apellido y una versión distinta de la misma aventura.