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La lección de Víctor Küppers (56 años), experto español en psicología, sobre el envejecimiento: «Siempre nos damos cuenta de lo que importa cuando es demasiado tarde»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El día a día de la mayoría de las personas está lleno de prisas, de reuniones, de listas de tareas y de la sensación constante de que no llega el tiempo. Y lo que pasa entre medio, las conversaciones pendientes, los abrazos aplazados, los «ya lo haré mañana», se queda esperando.

Y es que, a pesar de que todo el mundo sabe que la salud, la familia y los amigos importan más que cualquier otra cosa, hay veces que ese conocimiento se pierde entre lo urgente del calendario. El psicólogo y conferenciante español Víctor Küppers lleva años insistiendo en esta idea con una frase que resume su filosofía: «Siempre nos damos cuenta de lo que importa cuando es demasiado tarde».

Por qué nos damos cuenta de lo que importa demasiado tarde

Küppers explica que las personas viven atrapadas en la rutina diaria y en una especie de piloto automático que nubla la atención sobre el valor real del presente. La mente se acostumbra a lo que tiene cerca y da por sentada la salud, la compañía de la familia y la paz del día a día, hasta que alguna de esas cosas falta.

A esa costumbre se suma la ilusión de un tiempo infinito. Las personas actúan como si la vida no tuviera fin y posponen conversaciones importantes, un «te quiero» o un perdón, convencidas de que siempre habrá una oportunidad mejor más adelante.

El trabajo y las obligaciones ocupan además la mayor parte de la energía diaria, mientras las tareas que de verdad alimentan el ánimo quedan relegadas a un segundo plano. Solo cuando algo se rompe, una enfermedad, una pérdida o una ausencia, las personas reaccionan y reordenan sus prioridades, casi siempre demasiado tarde para aprovechar el tiempo que ya pasó.

Consejos prácticos para vivir con más conciencia cada día

Para romper el piloto automático y conectar con el presente, la psicología positiva propone cambios pequeños pero constantes a lo largo del día.

Al despertar, evitar tocar el teléfono durante los primeros 20 minutos ayuda a empezar el día con calma en lugar de con estímulos externos. Antes de dormir, escribir tres cosas buenas que hayan pasado durante la jornada obliga al cerebro a buscar lo positivo de forma activa.

Durante la jornada laboral, programar una alarma cada tres horas para detenerse, respirar tres veces y preguntarse dónde está la mente en ese momento ayuda a recuperar el foco. Hacer una sola cosa a la vez, sin mezclar tareas, también evita que la atención se disperse: si se come, se come, y si se responde un correo, solo se hace eso.

En las relaciones personales, mirar a la cara cuando alguien habla y guardar el teléfono ayuda a escuchar de verdad, en lugar de esperar el turno para responder. Buscar cada día algo bueno en un compañero, un amigo o un familiar y decírselo cambia la energía de ambas partes.

Con el entorno y el cuerpo, caminar diez minutos al día prestando atención a tres sonidos, tres colores y la sensación del aire en la piel entrena la mente para estar presente. Y ante cualquier queja, preguntarse si ese problema tendrá importancia dentro de cinco años ayuda a soltar lo que en realidad no la tiene.

Quién es Víctor Küppers, el psicólogo que enseña a valorar lo esencial

Víctor Küppers es uno de los conferenciantes y divulgadores de psicología positiva más influyentes del mundo hispanohablante, reconocido por sus charlas sobre la actitud, el entusiasmo y la gestión del ánimo. Nació en Eindhoven, en los Países Bajos, en 1970, pero ha desarrollado toda su carrera en España, entre Barcelona y Girona.

Küppers es doctor en Humanidades y licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Ejerce como profesor universitario en la Universidad de Barcelona y ha colaborado con instituciones como la Universidad Internacional de Cataluña y EADA Business School. Es autor de libros de gran éxito en el ámbito del desarrollo personal, entre ellos El efecto actitud y Vivir una vida con sentido.

El propio Küppers se define como un «conferenciante no experto». Explica que su trabajo no consiste en inventar teorías propias, sino en leer a los grandes expertos de la psicología positiva y transmitir esas ideas de forma sencilla, divertida y práctica. Su objetivo es recordar el valor de las cosas ordinarias y animar a las personas a vivir con alegría.

Una de sus aportaciones más conocidas en el ámbito corporativo es la fórmula que utiliza para explicar el valor de una persona: V = (C + H) x A, donde C representa los conocimientos, H las habilidades y A la actitud. Los conocimientos y las habilidades suman, pero la actitud multiplica. Para Küppers, una persona puede acumular estudios y experiencia, pero lo que realmente la convierte en alguien valioso es su actitud y su calidad humana.