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La lección de Dabiz Muñoz, chef y emprendedor (46 años), sobre el liderazgo: «Ahora sé que para llegar lejos hay que cuidar al equipo»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Dabiz Muñoz es el chef español más premiado de su generación, con tres estrellas Michelin en DiverXO, y también el protagonista de una reflexión sobre liderazgo que ha calado en el mundo empresarial: «Ahora sé que para llegar lejos hay que cuidar al equipo».

A sus 46 años, el cocinero madrileño ha reconocido que durante mucho tiempo tuvo una relación tóxica con su propio restaurante, marcada por el éxito prematuro, la presión mediática y una autoexigencia que acabó pasándole factura.

Muñoz admite que en sus primeros años se normalizó un ambiente de tensión extrema en la cocina, un modelo habitual en la alta gastronomía. Hoy sus restaurantes prohíben ese tipo de conductas y apuestan por espacios basados en el respeto, un cambio que atribuye en buena parte a la terapia psicológica y al deporte, herramientas que le ayudaron a gestionar sus obsesiones profesionales.

Por qué cuidar al equipo es clave para el rendimiento a largo plazo

Un equipo sometido a estrés crónico comete más errores, enferma con más frecuencia y reduce su productividad, mientras que el cuidado del bienestar previene el desgaste y la deserción. La innovación tampoco florece bajo una cultura del miedo, las personas necesitan seguridad psicológica, la certeza de que pueden proponer ideas o equivocarse sin ser castigadas ni humilladas, para animarse a crear.

El cuidado del equipo también reduce la rotación de personal, algo especialmente costoso en sectores donde formar a un profesional cualificado exige tiempo y recursos. Los proyectos que cuidan a su gente se convierten además en un imán de talento, y en la alta cocina actual los mejores profesionales ya no buscan solo estrellas Michelin, sino lugares donde se respete su vida personal.

Cuando un líder demuestra que se preocupa por el bienestar de su equipo, la respuesta suele ser un compromiso genuino con el proyecto, no solo con el sueldo, lo que mejora el clima laboral y reduce los conflictos internos en el día a día.

Cómo saber si un equipo es realmente bueno

La calidad de un equipo no se mide por los resultados individuales, sino por cómo interactúan sus miembros y cómo afrontan juntos los desafíos.

El primer indicador es la seguridad psicológica: los miembros se sienten libres para dar su opinión, proponer ideas o admitir errores sin temor a ser juzgados, y las discusiones se orientan a encontrar soluciones, no culpables. El desacuerdo es sano cuando existe, siempre que una vez tomada la decisión todos remen en la misma dirección.

La confianza y la autonomía marcan otro pilar: un líder que no hace micromanagement confía en la capacidad de su equipo y le da libertad para ejecutar, y ante un error o una sobrecarga puntual, el resto del equipo interviene para ayudar en lugar de señalar el fallo.

La claridad de objetivos también es importante, con cada persona entendiendo qué tiene que hacer y cómo impacta su trabajo en el resultado final, combinando fortalezas distintas como la creatividad, el análisis o la ejecución.

El último rasgo es la resiliencia. Ante una crisis o un imprevisto, como un servicio caótico en un restaurante, un buen equipo se organiza con calma y resuelve el problema sin buscar culpables en caliente. Los éxitos, además, se celebran en conjunto, sin que nadie se atribuya medallas individuales a costa del esfuerzo de los demás, una dinámica que Dabiz Muñoz reconoce haber tardado años en interiorizar tras admitir que su propia relación con el éxito temprano de DiverXO no siempre fue saludable.