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Jane Austen, escritora británica del siglo XIX, en Orgullo y Prejuicio: «La vanidad es un defecto; pero el orgullo, en personas de inteligencia superior, creo que es válido»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En enero de 1813, la editorial londinense Egerton publicó Orgullo y prejuicio, la segunda novela de Jane Austen. El libro incluye una de las escenas más citadas de la narrativa inglesa, ambientada durante una velada en Netherfield, la mansión donde se reúnen varios de sus personajes principales.

En ese pasaje, Elizabeth Bennet le señala al señor Darcy que él mismo asegura no tener ningún defecto. Cuando ella insiste y nombra la vanidad y el orgullo como debilidades frecuentes en cualquier persona, Darcy responde con una distinción entre ambos conceptos que se convirtió en una de las frases más repetidas del libro.

¿Qué distinción plantea Darcy entre la vanidad y el orgullo en Orgullo y Prejuicio?

«La vanidad es, en efecto, una debilidad. Pero en cuanto al orgullo, donde se dé verdadera alteza de entendimiento, estará siempre bien regulado», responde Darcy, según recoge la traducción clásica de la novela publicada en Wikisource.

Para el personaje, la vanidad depende de lo que los demás piensan de uno. El orgullo, en cambio, nace de la propia opinión sobre sí mismo y, cuando existe una inteligencia real detrás, no necesita corregirse.

Elizabeth se aparta para disimular una sonrisa, con un gesto que sugiere que percibe cierta soberbia en el argumento de Darcy, lo que reduce su propio orgullo a una simple consecuencia de su inteligencia.

La escena de Netherfield en la que Darcy defiende su propio orgullo

En el mismo capítulo donde se desarrolla la conversación, la señorita Bingley escucha el intercambio sin intervenir. Cansada de una conversación en la que no tiene ningún papel, pide que se toque música, y la escena se cierra sin que Darcy repare en la ironía de su propia respuesta.

Segundos después, Darcy reconoce un defecto distinto de la vanidad o el orgullo. «Cuando alguien ha perdido mi buena opinión, perdida la tiene para siempre», admite, en referencia a su incapacidad para perdonar.

Elizabeth responde que «el resentimiento implacable es una verdadera sombra en el carácter», aunque añade que Darcy «ha elegido bien su defecto» porque no puede burlarse de él, y concluye que «está usted libre» de sus bromas. El capítulo termina cuando Darcy empieza a notar el riesgo de prestarle demasiada atención a Elizabeth.

¿Quién es Jane Austen, autora de Orgullo y prejuicio?

Jane Austen nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire (Inglaterra), y murió el 18 de julio de 1817 en Winchester, según la Enciclopedia Británica. Fue una escritora inglesa que dio a la novela un carácter moderno a través del retrato de personas comunes en su vida cotidiana.

Austen publicó Sentido y sensibilidad en 1811, antes de Orgullo y prejuicio en 1813. Ambas novelas aparecieron sin el nombre de la autora en la portada, una práctica habitual para las escritoras de la época georgiana.

Su mundo narrativo fue el de la pequeña nobleza rural y el clero de provincia, con escenarios que van de la aldea a ciudades como Bath. Sobre ese fondo, Austen construyó seis novelas centradas en el paso de una mujer joven por el amor hacia el matrimonio.

Entre esas seis novelas de Jane Austen están Orgullo y prejuicio, Emma y Persuasión, esta última publicada de forma póstuma junto con La abadía de Northanger, según recoge la British Library.

Austen fue enterrada en la nave de la catedral de Winchester, como una simple mujer de familia distinguida y sin ninguna mención a su trabajo como escritora.