Los interioristas coinciden: las cocinas abiertas en España tienen los días contados y su sustituto es más cómodo
Una de las modas más recientes parece tener los días contados, ya que su sustituto es mucho más cómodo y práctico
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La cocina abierta parecía ser la solución definitiva para ganar amplitud, luz y vida social dentro de casa. Durante años se presentó como la reforma ideal: echar tabiques, unir la cocina con el salón y crear un espacio que aparente una mayor sensación de modernidad. Sin embargo, los interioristas coinciden: las cocinas abiertas tienen los días contados en España.
Cabe destacar que la cocina abierta no ha desaparecido completamente por el momento, sino que muchas de las personas que buscan reformar o amueblar una nueva vivienda ya no optan por esta como la opción principal para su cocina.
¿Por qué han pasado de moda las cocinas abiertas?
El motivo es muy simple, ya que una cocina abierta exige vivir con todo lo que genera una cocina. Olores, ruido, encimera desordenada, electrodomésticos funcionando y platos que se acumulan en el fregadero. Todos estos elementos pasan a formar parte de la estética de la sala de estar, una zona que, supuestamente, está destinada al descanso.
Sin embargo, el gran problema aparece cuando la casa se utiliza de verdad. «Cocinar mientras alguien trabaja, ve una serie o intenta descansar no siempre es cómodo», afirman los interioristas. Todos estos elementos invaden el salón y cualquier pequeño desorden pasa a ser perceptible desde ahí. Por eso muchas familias han empezado a echar de menos una separación mínima.
La solución a las cocinas abiertas
Los interioristas hablan cada vez más de las cocinas semiabiertas, cierres de vidrio, puertas correderas o distribuciones partidas. No se trata de volver a cocinas oscuras y aisladas, sino de recuperar el control. Poder abrir cuando interesa y cerrar cuando es necesario se ha vuelto más valioso que tener todo permanentemente unido.
En 2026 gana bastante la idea de una cocina más discreta. Muebles que esconden electrodomésticos, encimeras despejadas y soluciones que hacen que la cocina se integre sin parecer siempre una zona de trabajo. También aparecen despensas, pequeñas zonas de soporte o rincones ocultos donde dejar lo que no debe estar a la vista.