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Blue Monday 2026

Historia y origen del Blue Monday 2026: por qué existe, de dónde viene y todo lo que nunca te han contado

Cada año, cuando llega el tercer lunes de enero siempre se genera la misma pregunta: ¿de verdad existe el llamado Blue Monday o simplemente se trata de un invento que ha sobrevivido a base de titulares y comentarios en las redes sociales? El término, traducido como el día más triste del año, se ha colado en redes , anuncios publicitarios y conversaciones cotidianas hasta convertirse en una especie de tradición invernal. En 2026, esa fecha se celebra hoy lunes 19 de enero, y aunque muchos sienten que enero se hace interminable, vale la pena preguntarse qué hay detrás de esta etiqueta y por qué sigue vigente pese a que no cuenta con respaldo científico.

Lo curioso es que, a diferencia de otros fenómenos populares que nacen de la tradición, el Blue Monday tiene origen y fecha de creación muy concretos y seguro que más de uno se sorprende al descubrir, que nació como una campaña publicitaria que logró trascender hasta convertirse en un fenómeno cultural global. Y, aunque su creador terminó desmarcándose de la teoría, la mezcla de factores que supuestamente explicaban este día estaba tan alineada con la experiencia real del mes de enero que el concepto terminó instalándose en el imaginario colectivo. Hoy, más de dos décadas después, el debate sigue abierto: ¿es una fórmula vacía o un reflejo exagerado de un estado anímico que muchas personas sí reconocen en pleno invierno? Para responderlo, conviene repasar sus orígenes, desmontar sus mitos y entender por qué, pese a todo, esta efeméride continúa viva.

Historia y origen del Blue Monday 2026

La definición básica es sencilla: el Blue Monday es el tercer lunes de enero y se presenta como el día más deprimente del año. Sus promotores lo justificaban con una supuesta combinación de elementos que coinciden en este momento del calendario: el clima frío, la reducción de horas de luz, el peso de las deudas navideñas, la vuelta a la rutina laboral y el incumplimiento de los propósitos de Año Nuevo.

A nivel emocional, la idea puede parecer intuitiva. Enero suele ser un mes complejo, más largo de lo que nos gustaría y cargado de expectativas. Pero ese punto de partida no convierte al Blue Monday en un fenómeno científico. De hecho, todo apunta a que estamos ante un caso clásico de pseudociencia convertida en estrategia de marketing.

El término nació en 2005 y tiene nombre propio: Cliff Arnall, un psicólogo británico que colaboró con la agencia de viajes Sky Travel. La compañía quería lanzar una campaña que animara a reservar vacaciones en pleno invierno y buscaba un gancho mediático. Arnall aportó justamente eso: una fórmula que calculaba la supuesta fecha en la que más tristeza acumulaba la población.

Aquella ecuación incluía:

La primera fecha señalada como Blue Monday fue el 24 de enero de 2005, y el éxito comunicativo fue inmediato. Los medios replicaron el concepto, las redes lo amplificaron y, sin pretenderlo, Sky Travel creó un fenómeno global.

Años más tarde, Arnall reconoció que la fórmula era esencialmente pseudocientífica y llegó a participar en iniciativas que intentaban resignificar enero en clave positiva. Pero a esas alturas el concepto ya había adquirido vida propia.

Una fórmula sin validez científica

La comunidad científica desmontó la teoría desde el principio. Las razones son claras:

Expertos como Ben Goldacre o Dean Burnett llevan años señalando que el Blue Monday es un truco de marketing, no un descubrimiento psicológico. Pero, como suele ocurrir con los mitos modernos, la popularidad superó a la evidencia.

Si es un mito… ¿por qué tanta gente se siente peor en enero?

Aquí está la clave. Aunque el Blue Monday no sea real como concepto científico, sí coincide con un momento del año especialmente sensible. Enero reúne varios factores que sí tienen una base emocional reconocida:

Además, en países del hemisferio norte puede influir el trastorno afectivo estacional (TAE), una condición real en la que la reducción de luz natural afecta al estado de ánimo, pero no por el Blue Monday y sí porque es invierno, aunque la coincidencia alimenta la popularidad del concepto.

Por todo ello, muchos critican el día ya que de alguna manera, trivializa la depresión y simplifica hasta el extremo un problema de salud mental complejo. De hecho, etiquetar un día como el más triste del año puede llevar a confusiones peligrosas o a restar importancia a quienes sí atraviesan un proceso depresivo real.

Organizaciones de salud mental han pedido en varias ocasiones que se trate el tema con más responsabilidad, recordando que la tristeza no puede programarse ni asociarse a una fecha concreta para fines comerciales.

Pero pese a las críticas, el Blue Monday permanece. Las marcas lo utilizan para lanzar campañas, los medios para generar conversación y las redes sociales para compartir memes, consejos o reflexiones. Y en algunos casos, incluso se ha resignificado con iniciativas más positivas, como el Brew Monday en Reino Unido, que invita a compartir un café con alguien que lo necesite.