Curiosidades
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Un estudio sugiere que la gordofobia ya es la forma más frecuente de violencia entre adolescentes en redes sociales y se reclaman respuestas urgentes

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

El odio al cuerpo se ha consolidado como la forma más habitual de violencia en redes sociales entre adolescentes en España. Uno de cada tres jóvenes afirma ver con frecuencia mensajes que ridiculizan el aspecto físico, una cifra superior a la de otros tipos de discriminación como el racismo o la misoginia, mientras que casi la mitad (49,8%) asegura encontrarlos al menos de forma ocasional.

Estos datos reflejan un escenario en el que la estigmatización corporal no solo es frecuente, sino que forma parte del consumo cotidiano de redes sociales. En un momento en que las plataformas se han convertido en el principal espacio de construcción de identidad y búsqueda de reconocimiento entre los adolescentes, el cuerpo funciona como una moneda social: los comentarios, likes y compartidos contribuyen a definir qué cuerpos son aceptados y cuáles quedan expuestos a la burla.

Así lo asegura el estudio «Entre el miedo y los likes: la gordofobia digital en la adolescencia», elaborado por las investigadoras Beatriz Feijoo y Patricia Lafuente, de la Universidad Villanueva, junto a Arancha Vizcaíno y Paula Neira, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), a partir de una encuesta a más de mil adolescentes de entre 12 y 17 años.

El uso del móvil ha acabado con nuestras rutinas.

Plataformas donde circulan los mensajes

En términos generales, los mensajes de odio circulan principalmente a través de plataformas como TikTok (62,3%) e Instagram (43,1%). También aparecen, aunque con menor frecuencia, en YouTube (24,5%), WhatsApp (10%) y Twitter/X (8,8%). Del mismo modo, los adolescentes identifican como emisores habituales a personas de su misma edad (26,1%), perfiles anónimos (33,4%), cuentas de memes (22,6%) y creadores de contenido (11,2%), lo que contribuye a su normalización.

Por su parte, el odio relacionado con el aspecto físico se sitúa como la forma de discriminación más habitual entre los jóvenes españoles. Un 32,7% asegura encontrar este tipo de mensajes «bastante» o «muchas veces», por delante de otros discursos de odio vinculados a motivos políticos e ideológicos, orientación sexual, raza o etnia, misoginia o religión. En segundo lugar, se sitúan los mensajes de odio por motivos políticos e ideológicos, que el 23,9% de los encuestados afirma encontrar con frecuencia, una proporción que asciende al 24,9% entre los chicos.

En contraste, otros discursos discriminatorios tienen una presencia menor en la experiencia digital adolescente. Solo el 8,8% señala haber visto con mucha frecuencia mensajes ofensivos por motivos religiosos, mientras que el 12% considera habitual la presencia de contenidos misóginos cuando navega por redes sociales.

Los chicos usan menos las redes sociales que las chicas.

Diferencias por edad y género

El análisis también revela desigualdades significativas en función del género y la edad. Las chicas presentan una mayor exposición a mensajes de odio relacionados con el cuerpo que los chicos (36,7% frente a 28,9%), y también muestran niveles más elevados de preocupación e impacto emocional ante este tipo de contenidos.

El estudio identifica una brecha clara entre conciencia y acción. Aunque el 83,3% de los jóvenes considera que estos mensajes afectan a la salud mental y el 77% afirma saber identificarlos, solo un 23,6% interviene cuando presencia este tipo de situaciones. En este contexto, subrayan la necesidad de reforzar la alfabetización digital y promover entornos online más inclusivos, que fomenten una participación crítica y responsable entre los adolescentes.

La gordofobia digital se ha convertido en la forma de odio más frecuente para los adolescentes españoles y exige respuestas educativas capaces de transformar no solo los comportamientos individuales, sino también las dinámicas culturales que la sostienen.