Durante casi 50 años lo veíamos en todos los hogares de España: hoy es una reliquia y prohibieron su venta en 2009 por llevar metales tóxicos
El termómetro de mercurio se usaba para tomar la temperatura en los hogares españoles.
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El termómetro de mercurio fue, durante décadas, el instrumento habitual para medir la fiebre en los hogares de España. Se reconocía por la columna plateada de mercurio que subía por un fino tubo de cristal marcado con la escala de temperatura.
Hoy ese termómetro es una reliquia. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), España prohíbe su fabricación y venta desde el 3 de abril de 2009, en aplicación de una directiva europea aprobada en 2007.
El fin del termómetro de mercurio en los hogares españoles
La prohibición alcanzó a los termómetros clínicos, pero también a otros instrumentos con mercurio de uso doméstico y profesional, como los manómetros, los tensiómetros y los barómetros.
El Reglamento (CE) 552/2009 fijó ese veto para los aparatos de uso público, y el Reglamento (UE) 847/2012 lo amplió después a los dispositivos de medida de uso industrial y profesional.
Los termómetros que ya estaban en manos de particulares y de centros sanitarios antes de la prohibición se mantuvieron en uso. Solo quedó obligatorio llevarlos a un punto limpio una vez rotos o inservibles, según recoge Consumer.
¿Por qué es tóxico el mercurio de estos termómetros?
El mercurio puede provocar una intoxicación si se ingiere de forma accidental, y también reacciones alérgicas en algunas personas. Personal sanitario consultado entonces por el mismo medio señaló que el riesgo real para la salud era mínimo, dada la escasa cantidad de mercurio que contenía cada termómetro.
Sin embargo, si el termómetro se rompe y el metal termina en la basura o en un vertedero, puede llegar hasta el mar, donde se acumula en los peces y entra en la cadena alimentaria.
Después, la Unión Europea amplió el marco normativo con el Reglamento (UE) 2017/852, en vigor desde el 1 de enero de 2018, que regula el uso, el almacenamiento y el comercio del mercurio en todos los países miembros. En España, el MITECO designó a la Subdirección General de Aire Limpio y Sostenibilidad Industrial como autoridad responsable de vigilar su cumplimiento.
Otros productos con mercurio limitados por la normativa española
El veto al mercurio no se detuvo en los termómetros. Las pilas solo pueden contener hasta un 0,0005 % de mercurio en su peso, según el Real Decreto 106/2008, y los aparatos eléctricos y los envases también tienen límites propios de este metal.
Los aparatos eléctricos y electrónicos con mercurio, como algunas lámparas y pantallas antiguas, quedan además sujetos a la normativa de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), que obliga a separarlos del resto de la basura doméstica para tratarlos de forma específica.
El Reglamento (CE) 1907/2006, conocido como REACH, prohíbe también compuestos de mercurio en usos muy concretos, como las pinturas antiincrustantes para cascos de barcos, el tratamiento de la madera, la impregnación textil industrial y el tratamiento industrial de aguas.
La normativa alcanza igualmente al medio ambiente, con límites específicos para el mercurio en las aguas superficiales, en el aire y en los suelos contaminados, además de reglas propias para su gestión como residuo peligroso y para su control en los vertederos.
Los termómetros digitales, la alternativa que ocupó su lugar
Tras la prohibición, el termómetro digital se convirtió en la opción estándar en farmacias y hogares españoles. Mide la temperatura con un sensor electrónico, sin mercurio ni ningún otro metal líquido de por medio.
El Reglamento (UE) 2017/852 también obligó a España a elaborar un plan nacional para reducir el uso de las amalgamas dentales, otro de los usos habituales del mercurio en el país.