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Los cocineros lo avalan: esto es lo que ocurre si comes ajos con brotes germinados y poca gente lo sabe

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Qué ocurre cuando vemos un pequeño brote verde saliendo de un diente de ajo? Ésta es una situación que a todos nos resulta familiar, pero que, al mismo tiempo, genera infinidad de dudas relacionadas con la seguridad alimentaria. Lo primero y más importante es entender por qué los ajos se «transforman» de esta manera. Cada diente de ajo tiene un pequeño brote en el centro, el cual recibe el nombre de «germen». Con el tiempo, éste crece hasta convertirse en una nueva planta de ajo, especialmente si se almacena en un ambiente húmedo y cálido. Finalmente, «los brotes atravesarán la parte superior del diente a medida que comienza a formarse una nueva planta de ajo», explica el che del Instituto de Educación Culinaria Michael Handal en un artículo publicado por Real Simple.

Ocurre exactamente lo mismo con otros alimentos de la despensa, como las cebollas o las patatas, y la creencia más extendida es que no es seguro consumirlos. Sin embargo, Handal asegura que no hay necesidad de desechar el diente de ajo germinado, ni siquiera de retirar el brote verde, ya que éste es comestible y tiene beneficios para la salud. El germinado es una gran fuente de antioxidantes y minerales. Ahora bien, aunque desde el punto de vista de la seguridad alimentaria no hay ningún problema, el experto advierte de que «tienen un sabor claramente diferente», a medio camino entre amargo y picante.

¿Es seguro comer ajos con brotes germinados?

La aparición de brotes verdes, al contrario de lo que muchas personas creen, no es un signo de descomposición, sino un proceso biológico natural. El germen ubicado en el centro del diente de ajo empieza a crecer para tratar de formar una nueva planta, sobre todo cuando se presentan ciertas condiciones. Por un lado, la humedad y el calor, que estimulan la maduración de los ajos. Y, por otro lado, almacenarlos cerca de las patatas acelera el proceso, ya que los gases que éstas emiten aceleran el desarrollo del germen.

Aunque es seguro comerlos, es importante recordar que el sabor es más amargo y picante porque la planta consume los azúcares naturales del ajo para alimentar el crecimiento del brote verde. En este contexto, los expertos recomiendan utilizar los ajos germinados para elaborar platos en los que no sea el ingrediente principal, como caldos o guisos. Sin embargo, a la hora de preparar pan de ajo o alioli, es mejor optar por ajos frescos.

Los ajos deben conservarse en un sitio fresco, seco y bien ventilado. No es recomendable guardarlos en la nevera, ya que el frío y la humedad pueden hacer que broten más rápidamente o que se vuelvan blandos.Un buen método es guardarlos en una cesta de mimbre, una bolsa de papel o una malla que permita que circule el aire. También es habitual colgar las tradicionales ristras de ajos en la cocina o en una despensa.

Receta de ali oli

@josebaarguinano🧄 Alioli sin huevo, la auténtica receta mediterránea que sólo necesita ajo, aceite y una pizca de sal. Cremoso, intenso y casero, perfecto para acompañar cualquier plato sin complicaciones ni batidora.🔥 📝 Ingredientes (2 personas) 2 dientes de ajo 1 pizca de sal 100 ml de aceite de oliva virgen extra 💡 Consejo: machaca el ajo primero a golpes y luego con fricción hasta formar un puré. Añade el aceite muy despacio, chorrito a chorrito, y menea con paciencia hasta que ligue y quede cremoso. Aprende paso a paso cómo preparar este alioli tradicional y sorprende con su sabor intenso y auténtico.👇 Receta completa en hogarmania.com #aliolisinhuevo #recetadealioli♬ Walking Around – Instrumental Version – Eldar Kedem

«Para preparar un auténtico alioli tradicional solo necesitamos unos ingredientes básicos: ajo, sal y aceite de oliva virgen extra. Primero colocamos el ajo en el mortero junto con un poco de sal y comenzamos a machacarlo bien hasta obtener una crema de ajo. Es importante aplastarlo con paciencia hasta que quede como un puré muy fino. Para conseguirlo, podemos dar algunos golpes con el mortero y después empezar a trabajar la mezcla con movimientos de fricción para que el ajo se convierta en una pasta suave y homogénea.

Cuando ya tenemos esa cremita bien formada, llega el momento de añadir el aceite de oliva virgen extra. Este paso es clave: el aceite debe incorporarse muy poco a poco, primero unas gotas o un chorrito muy fino, mientras seguimos removiendo con el mortero para que la mezcla se vaya ligando. Hay que hacerlo con movimientos constantes, primero más enérgicos y después más suaves, hasta que el alioli vaya emulsionando y ganando cuerpo. Poco a poco veremos cómo la mezcla se vuelve más espesa y cremosa.

El resultado final es un alioli con una textura perfecta, cremosa y brillante, con ese sabor intenso y ligeramente picante tan característico del ajo. Una salsa sencilla, saludable y deliciosa que acompaña a la perfección muchos platos de la cocina mediterránea».