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8 alimentos que nunca debes lavar antes de cocinarlos o comerlos

La carne cruda en general, los huevos y algunas frutas es mejor no lavarlas antes de comerlas o cocinarlas.

Muchas son las personas que tienen la costumbre de lavar todos los alimentos antes de cocinarlos, pero lo cierto es que no todos deben pasar por debajo del agua ya que en caso de hacerlo podríamos estar propiciando en realidad una contaminación bacteriana en la cocina. Estos son los 8 alimentos que nunca debes lavar antes de cocinarlos o comerlos.

8 alimentos que nunca debes lavar antes de cocinarlos o comerlos

El problema que implica lavar ciertos alimentos antes de comerlos o de cocinarlos tiene que ver con los patógenos, que son los principales responsables de la intoxicación alimentaria. Adoptar prácticas de higiene incorrectas en la cocina puede dañar nuestra salud. Entre estas prácticas higiénicas se encuentran las opciones de envasado para el almacenamiento de alimentos, la forma en que decidimos congelar o descongelar algunos productos y también la forma en que decidimos lavar frutas y verduras o respetar la fecha de caducidad .

En este artículo nos vamos a centrar en alimentos y cuáles son aquellos que no debemos lavar antes de cocinar para una correcta práctica de higiene. Son estos:

Pollo

El pollo es el alimento más lavado antes de cocinarse, a pesar de las recomendaciones de muchos expertos que nos recuerdan que la carne cruda y especialmente el pollo, puede contener trazas de bacterias a veces muy peligrosas, como la salmonela.

Enjuagar el pollo antes de cocinarlo no destruye las bacterias patógenas, solo promueve la propagación de gérmenes en el fregadero, platos, encimeras, utensilios o los trapos que se usan para secarse las manos después de lavar el pollo.

Recordemos que esta práctica daña principalmente la salud de personas que tienen un sistema inmunológico frágil como mujeres embarazadas, niños o ancianos.

Carne cruda en general

Lo que te acabamos de explicar no solo es válido para el pollo sino para toda la carne cruda en general que, enjuagada antes de cocinarla, favorece la proliferación microbiana. Para matar microbios basta con cocinar bien la carne y si es carne congelada asegúrate de descongelarla adecuadamente antes de cocinarla.

Huevos

Muchas personas lavan la cáscara de sus huevos antes de usarlos. En realidad, dada la forma en que se elabora el huevo, la madre naturaleza lo ha equipado con una cáscara cubierta con una película protectora que protege al huevo de la intrusión de cualquier bacteria.

Enjuagar los huevos solo sirve para esparcir las bacterias que se encuentran en la cáscara, así recomendable quitar la suciedad de la cáscara con papel de cocina desechable.

Pasta y arroz

Enjuagar la pasta y el arroz no es una práctica nociva para la salud, pero esta práctica debe evaluarse desde un punto de vista culinario. Al lavar tanto la pasta como el almidón tras hervir cualquiera de estos dos alimentos retiras con el agua el almidón, que precisamente sirve para que el tomate se adhiera. Además, también cambiará su sabor.

La única excepción en la que es recomendable enjuagar la pasta es si se quiere preparar una pasta fría para facilitar el enfriamiento pero también en este caso le quitas el sabor a la pasta. Alternativamente, lo que se debe hacer es escurrir la pasta, condimentarla con un chorrito de aceite y colocarla en una bandeja para hornear cubierta con papel pergamino para que se enfríe.

Aguacate

El aguacate tiene una piel muy gruesa y dura que es particularmente repelente a los pesticidas, una buena razón para evitar lavarlo ya que el agua si encuentra un punto de entrada favorecería el ennegrecimiento prematuro de la fruta.

Kiwi y mango

Entre las frutas de piel gruesa también encontramos el Kiwi y el mango, (así como la naranja, plátano y melón). Como en el caso del aguacate, esta cáscara actúa como una barrera para los microbios y pesticidas que a menudo no contaminan la fruta. Por ello, se puede evitar el enjuague.

Setas

Las setas son frágiles y temen al agua en el sentido de que la absorben rápidamente y se deterioran, volviéndose esponjosas. Para limpiarlas sería mejor utilizar un paño húmedo y secarlos con una toalla de papel. Las setas también se pueden cepillar para eliminar la suciedad con cepillos de cerdas vegetales.