Cultura

El Teatro Real elimina todas las escenas ofensivas de la versión de ‘Carmen’ de Calixto Bieito

El Teatro Real finalmente ha logrado mediar con el director de escena Calixto Bieito, para que retirara de la ópera Carmen una escena en la que se vejaba la enseña nacional. En concreto, se veía cómo un legionario se limpiaba el culo con la bandera de España

Esta escena aparecía en la representación el pasado mes de abril en la Ópera de París, lo que provocó un rechazo entre la crítica especializada y el público asistente, como desveló hace unos días y en exclusiva OKDIARIO.

La ópera de Bizet ha eliminado también otra escena que estaba prevista, en la que una mujer se tumbaba en medio de una plaza de toros a tomar el sol encima de una bandera de España. Pues bien, la enseña nacional se ha sustituido por una toalla roja con el símbolo del Toro de Osborne. 

Tampoco ha habido rastro de la escena que estaba prevista, en la que uno de los legionarios se limpiaba el trasero con la bandera de España. Todo lo contrario. Se ha mostrado un gran respeto y admiración por parte del director de escena, que ha querido hacerle un pequeño homenaje al país, empleando miniaturas de la bandera como elemento decorador en un árbol de Navidad. 

Este diario también informó que Endesa había retirado al Teatro Real el patrocinio del estreno en España de la ópera Carmen tras conocer que en la obra de George Bizet, versionada por polémico director de escena Calixto Bieitio, uno de los actores se limpiaba el culo con la enseña nacional. La dirección del Teatro Real de Madrid logró que el rechazo de la compañía eléctrica no transcendiera a la opinión pública.

Endesa, desde hace tiempo, comparte con Teléfonica la condición de mecenas principal del Teatro Real pero, por primera vez en su colaboración millonaria con la Ópera de Madrid, decidió suspender la subvención, única y exclusivamente, para la Carmen de Bieito.

La obra se ha representado justo en la víspera del día de la Hispanidad. Y lo ha echo llena de grandes colas y de aplausos y enormes vítores por parte del público, que reaccionaba enormemente sorprendido por la calidad de la interpretación de la representación de Bizet.