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Harrison Ford dona más de 150 hectáreas de su rancho en Wyoming para proteger la fauna local y frenar la especulación inmobiliaria

Harrison Ford ha luchado contra la especulación utilizando una de sus propiedades

El rancho está ubicado en Jackson Hole, en una zona muy cercana al río Snake

El actor ha recibido el apoyo de sus familiares y de sus fans

Harrison Ford lleva décadas intentando que una parte de su rancho en Wyoming permanezca prácticamente al margen del desarrollo inmobiliario. El actor, conocido por sus papeles en películas como Indiana Jones y Star Wars, decidió establecer limitaciones sobre el uso de sus terrenos ya en 1985, cuando comenzó a formalizar distintas servidumbres de conservación destinadas a preservar el paisaje y el hábitat de la fauna local.

La propiedad se encuentra en Jackson Hole, una de las zonas naturales más conocidas de Wyoming, junto al río Snake y a los pies de la cordillera de los Teton. Harrison adquirió el rancho durante la década de los ochenta junto a la guionista Melissa Mathison, con quien estaba casado entonces. En total, la finca ronda los 800 acres, unos 324 hectáreas, aunque una parte significativa quedó sometida a restricciones para evitar que pudiera ser transformada.

Según nuestros datos, 389 acres, aproximadamente 157 hectáreas, estaban destinados ya en 1994 a servir como hábitat para la fauna. El dato aparecía entonces en un reportaje publicado por Los Angeles Times y posteriormente fue recogido por The Land Report, que en 2007 detalló las medidas adoptadas por el intérprete.

Un proyecto que empezó en 1985

La decisión de Harrison Ford tiene una particularidad importante: no se trató simplemente de reservar temporalmente una parte de la finca. El actor recurrió a las denominadas servidumbres de conservación, acuerdos legales mediante los cuales se limitan determinadas posibilidades de construir o modificar un terreno con el objetivo de proteger sus valores naturales.

Este tipo de mecanismo permite que la propiedad continúe teniendo un dueño, pero establece restricciones que afectan al desarrollo de la parcela. En el caso de Ford, las condiciones impedían levantar determinadas edificaciones y realizar otras actuaciones que pudieran perjudicar a la fauna o a los recursos naturales existentes en la zona protegida.

Harrison Ford posando. (Foto: EP)

El acuerdo se formalizó con Jackson Hole Land Trust, una organización dedicada a trabajar con propietarios de Wyoming para conservar espacios abiertos y hábitats naturales mediante acuerdos voluntarios.

Una de las características fundamentales de estas servidumbres es que las restricciones permanecen vinculadas al terreno aunque cambie su propietario. De esta forma, la protección no depende únicamente de la voluntad de quien posea la finca en un momento determinado.

Un refugio perfecto en Wyoming

La ubicación del rancho ayuda a entender la importancia de la medida. Los terrenos se encuentran en un entorno en el que diferentes especies utilizan el espacio como zona de paso, alimentación o reproducción.

Según la descripción publicada por The Land Report, alces y ciervos mula atraviesan la zona durante sus desplazamientos, mientras que especies como las águilas calvas y las garzas azules encuentran allí lugares adecuados para anidar. Las aguas de la propiedad también cuentan con presencia de truchas nativas.

Para Harrison Ford, precisamente esos elementos fueron determinantes a la hora de interesarse por la propiedad. En declaraciones recogidas por The Land Report, el actor explicó qué encontró en aquel lugar cuando lo adquirió: «Tenía todo lo que siempre había querido».

La descripción que hizo entonces resulta reveladora: habló de «agua, arroyos, árboles y animales». Son precisamente esos elementos los que posteriormente trató de preservar mediante las restricciones impuestas al desarrollo de parte del terreno.

Las intenciones de Harrison Ford

La preocupación de Harrison Ford por el entorno no se limitó a impedir nuevas construcciones. En 1994 contó a Los Angeles Times algunas de las actuaciones que había realizado en las inmediaciones de su vivienda para favorecer la integración de la propiedad en el paisaje.

Entre ellas estuvo la intervención en un arroyo cercano a su casa. El actor explicó que excavó un nuevo cauce, creó pequeñas islas y plantó árboles en las orillas, con la intención de que el espacio adquiriera progresivamente un aspecto más natural.

La actuación respondía a una idea a largo plazo: modificar el entorno sin convertirlo en un espacio completamente artificial y permitir que la vegetación y la fauna fueran recuperando su presencia con el paso de los años.

Una decisión muy interesante

La protección de las casi 157 hectáreas se remonta a una época en la que todavía quedaban muchos años para que el debate sobre la presión inmobiliaria en determinadas zonas de Estados Unidos adquiriera la dimensión actual.

En Jackson Hole, la protección de los espacios abiertos se ha convertido en una cuestión relevante. Las servidumbres utilizadas por Ford ofrecen precisamente una fórmula para mantener determinadas áreas sin desarrollo intensivo, incluso aunque la propiedad cambie de manos.

Así, la decisión adoptada por el actor en 1985 mantiene sus efectos décadas después. Más que una actuación puntual, se trata de una protección ligada al propio terreno y pensada para preservar sus características naturales a largo plazo.

El resultado es que una parte considerable del rancho que Harrison adquirió en Wyoming permanece sometida a unas condiciones que limitan su transformación. Un legado discreto que comenzó mucho antes de que la protección medioambiental de su propiedad volviera a ocupar titulares y que explica por qué, en pleno siglo XXI, una parte de esas tierras continúa destinada a la fauna y al paisaje que llevaron al actor a elegir aquel lugar.