Los sismólogos activan las alarmas: detectan 28.000 terremotos en Grecia y la causa ha sido un volcán submarino
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El inicio del pasado 2025 estuvo marcado por una intensa actividad de terremotos en Grecia, particularmente en el archipiélago griego de Santorini, un área acostumbrada a convivir con temblores, pero no con cifras tan elevadas. Durante semanas, los sistemas de vigilancia registraron miles de sacudidas de distinta magnitud, generando inquietud entre la población.
La acumulación de datos llevó a plantear nuevas preguntas sobre el origen de esta activiad sísmica. Parece ser, que la clave no estaba solo en las fallas visibles, sino en lo que ocurría a varios kilómetros bajo el fondo marino, en un entorno difícil de observar sin tecnología avanzada.
¿Cuál es el volcán submarino que despertó miles de terremotos en Grecia?
El área situada entre Santorini y la isla de Amorgos concentra fallas activas y estructuras volcánicas submarinas que interactúan de forma constante. En este contexto, los terremotos en Grecia registrados a comienzos de 2025 superaron los 28.000 eventos, una cifra poco habitual incluso para regiones sísmicamente activas.
Los sismólogos detectaron que muchos de estos temblores tenían magnitudes moderadas, aunque su frecuencia y poca profundidad los hacía claramente perceptibles. Sin embargo, el patrón actual presentaba características distintas, con enjambres prolongados y desplazamientos progresivos de los epicentros.
Las investigaciones posteriores apuntaron a un protagonista situado bajo el mar: el volcán submarino Kolumbo, localizado a unos siete kilómetros de Santorini.
Gracias a la combinación de estaciones sísmicas en tierra y sensores instalados en el fondo marino, los científicos reconstruyeron el proceso que lo desencadenó todo.
Los datos, publicados en la revista científica Science Daily, revelaron que una gran cantidad de magma ascendió desde niveles profundos de la corteza y quedó retenida a varios kilómetros bajo el lecho marino.
Este movimiento generó fracturas en las rocas circundantes, provocando miles de seísmos en cadena. No se trató de una erupción, sino de un proceso de intrusión magmática que liberó energía de forma progresiva.
Además, se observó un fenómeno complementario: mientras el magma se desplazaba hacia el noreste, la superficie de Santorini experimentó primero una ligera elevación y después un descenso gradual. Este comportamiento sugiere una conexión hidráulica desconocida hasta ahora entre la isla y el sistema volcánico submarino.
Tecnología e inteligencia artificial para entender los terremotos en Grecia
Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue el uso de nuevas herramientas de análisis. Los investigadores aplicaron métodos de inteligencia artificial capaces de procesar grandes volúmenes de datos sísmicos con mayor precisión que las técnicas tradicionales.
Esto permitió localizar los hipocentros con un nivel de detalle sin precedentes y seguir la migración de los terremotos en Grecia a lo largo de varias semanas.
A esta innovación se sumó la información obtenida por sensores instalados en el fondo marino, que midieron cambios de presión y deformaciones del lecho oceánico de hasta varios centímetros. Estos registros confirmaron que el proceso magmático estaba activo bajo el volcán Kolumbo incluso cuando la actividad en superficie comenzaba a disminuir.
El uso combinado de satélites, GPS y sismómetros submarinos ha marcado un avance en la vigilancia de zonas volcánicas sumergidas, tradicionalmente más difíciles de controlar que los sistemas terrestres.
La vigilancia científica y los posibles escenarios sismicos para Grecia
Aunque la actividad sísmica se ha reducido de forma progresiva, los equipos científicos mantienen una vigilancia constante. La región del mar Egeo oriental sigue siendo un laboratorio natural donde interactúan placas tectónicas y sistemas volcánicos activos.
Comprender estos procesos es esencial para mejorar los sistemas de alerta temprana ante futuros terremotos en Grecia. Los expertos destacan que este tipo de enjambres no sigue reglas fijas y puede evolucionar de distintas maneras.
Por ello, continúan las mediciones de gases volcánicos, temperatura y deformación tanto en Santorini como en el entorno submarino de Kolumbo. El objetivo es anticipar posibles cambios y ofrecer a las autoridades una base científica sólida para la gestión del riesgo.
Así, este episodio ha dejado una conclusión clara: bajo el mar Egeo existen dinámicas complejas que pueden generar miles de seísmos sin previo aviso.
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