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Hito histórico en España: Teruel tendrá en 2026 un ‘astropuerto’ con capacidad para lanzamiento de naves espaciales

Quizás si pronuncias la palabra «Teruel» pensarás en su arquitectura mudéjar o también en Dinópolis ya que es aquí donde encontramos uno de los museos de paleontología más grandes de Europa, pero lo cierto es que la ciudad aragonesa se va a convertir además en la primera en tener un astropuerto, es decir, un espacio preparado para operar con tecnología aeroespacial, desde vuelos en la estratosfera hasta el desarrollo de nuevos sistemas.

Puede sonar exagerado, pero el proyecto está en marcha y con fechas bastante concretas. Si todo sigue como hasta ahora, a finales de este mismo 2026 estará terminado. Y a partir de ahí empezará una nueva etapa para el aeropuerto y, en cierto modo, para la propia ciudad, pero conviene aclarar que no es sólo una ampliación ya que es fácil quedarse con la idea equivocada. No se trata de una pista más grande o de más vuelos comerciales. Aquí el enfoque es otro.

El plan pasa por dotar al Aeropuerto de Teruel de instalaciones capaces de hacer casi de todo dentro del sector aeroespacial: fabricar, probar, mantener e incluso operar este tipo de aeronaves. En la práctica, eso incluye trabajar con dirigibles estratosféricos, conocidos como HAPS, que pueden volar a unos 20.000 metros de altura. Muy por encima del tráfico aéreo habitual, así que no es algo  que se vea todos los días, ni siquiera en Europa.

Teruel tendrá en 2026 un ‘astropuerto’

Las obras no son una idea sobre el papel. Empezaron en marzo de 2025 y, según las últimas visitas técnicas, avanzan dentro de los plazos previstos ya que ahora mismo se está levantando la estructura principal del hangar y de la nave donde se fabricarán estos dirigibles. Y cuando se habla de hangar, no es precisamente pequeño. Para hacerse una idea, el conjunto ocupa una superficie equivalente a varios campos de fútbol. Solo la nave principal supera los 370 metros de largo. A eso hay que sumar talleres, oficinas y una gran plataforma exterior para las operaciones. Es decir, no es una instalación simbólica, sino que se trata de una infraestructura de gran escala.

Fabricar tecnología, no sólo usarla

Este es uno de los puntos más interesantes, porque el objetivo no es limitarse a operar vuelos sino que la idea es fabricar allí mismo hasta 30 dirigibles al año. No es una cifra menor, y menos teniendo en cuenta que este tipo de tecnología está empezando a ganar peso en sectores muy concretos como las telecomunicaciones, la vigilancia, o la investigación. Cada vez hay más interés en este tipo de aeronaves, que se sitúan a medio camino entre un satélite y un avión. Y ahí es donde Teruel quiere posicionarse.

Por qué Teruel y no otra ciudad

Es una pregunta bastante lógica. Y la respuesta tiene que ver con lo que ya existe, ya que el aeropuerto llevaba años especializándose en mantenimiento y almacenamiento de aviones, algo que no es tan habitual. Eso ha ido atrayendo empresas, actividad y, sobre todo, experiencia. Entonces a partir de ahí, el salto al sector aeroespacial no es tan extraño como puede parecer desde fuera. Además, el espacio disponible y las condiciones del entorno juegan a favor. No es lo mismo desarrollar un proyecto así en una gran ciudad que en una zona con menos limitaciones.

Un impacto que ya se está notando

Aunque el astropuerto todavía no está terminado, el efecto del aeropuerto en la zona ya se deja ver. En los últimos años se han generado alrededor de 1.000 empleos industriales vinculados a esta actividad. Y la previsión es que el nuevo proyecto siga esa misma línea y no sólo por la construcción, sino por todo lo que puede venir después desde empresas a proveedores y como no, servicios. Es decir, ese tipo de ecosistema que se forma alrededor de proyectos tecnológicos.

Un contexto que también influye

Mientras todo esto avanza, el aeropuerto sigue funcionando. Y en algunos momentos, incluso con más actividad de la esperada. El conflicto en Oriente Próximo, por ejemplo, ha provocado que varias aeronaves se desplacen hasta Teruel para permanecer en un entorno más seguro. Algunas proceden de zonas como Doha. De hecho ahora mismo hay más de veinte aviones de una misma aerolínea estacionados allí, lo que refuerza la idea de que el aeropuerto no es solo un proyecto de futuro, sino una infraestructura que ya tiene peso.

Lo que viene a partir de 2026

Si se cumplen los plazos, a finales de 2026 la parte principal estará lista. Después vendrá la licitación para poner en marcha la actividad, con la vista puesta en 2027 y será cuando se vea realmente hasta dónde puede llegar este proyecto. Porque una cosa es construir la infraestructura y otra que se consolide como referencia dentro del sector y sí, aunque Teruel no suele asociarse con la industria espacial lo cierto es que eso está empezando a cambiar. Y lo que hace unos años parecía una apuesta arriesgada, ahora empieza a tomar forma con bastante claridad.