Las formaciones de nubes más curiosas y llamativas
Tal vez seas de esas personas que creen que los chemtrails son nubes formadas por extraterrestres o por extraños experimentos secretos de los gobiernos. Sin embargo, hay que afirmar rotundamente que las formaciones de nubes a veces parecen caprichosas y casi sobrenaturales, pero obedecen a la propia actividad atmosférica de nuestro planeta. Por eso merece la pena conocer algunas de las más curiosas, aunque todas tienen su justificación.
Por ejemplo, hablemos de los cirrus radiatus, que pueden ser relativamente comunes. Se forman en la troposfera, en su parte más elevada y fría, de ahí que puedan separarse en cinco subtipos, como son los spissatus, los castellanus, los uncinus, los fibratus y los propios radiatus. Se caracterizan porque parece que se funden con el horizonte, pero son líneas paralelas que nunca se tocan.
Las nubes shelf también son llamativas. De aspecto espectacular, avisan de inminente peligro. Se caracterizan por su forma de arco, pero advierten de la llegada de una tormenta eléctrica extremadamente fuerte.
La nube Kelvin-Helmholtz también es curiosa, ya que se asemeja sobremanera a una ola marítima. Recibe su nombre los físicos que la estudiaron y la descubrieron y se forma debido a las capas de aire que, la moverse juntas a diversas velocidades, dan lugar a este fenómeno.
Otras formaciones de nubes curiosas
La ciencia suele tener explicación para todo. Así que, si ves una nube que parece dulce de algodón de azúcar, realmente estás viendo una nube mammatus. Ojo, que este bonito fenómeno avisa de la llegada de una tormenta eléctrica.
Las nubes lenticulares sí que son más habituales, aunque cada día cuesta más identificarlas. Tienen forma de hongo o platillo volador, se forman en zonas elevadas de la atmósfera y se observan en áreas de montaña con escasa nubosidad.
No esconden ovnis ni nada parecido las nubes morning glory. Son muy espectaculares y suelen invadir el cielo cuando aparecen como rollos que se alargan. Se forman en zonas atmosféricas bajas y son habituales en el hemisferio sur, principalmente en el norte de Australia.
La nube anvil es el llamado oficialmente comulonimbus incus, y se compone de hielo. Es decir, que si aparece, está alertando de la llegada de un posible tornado. También viene asociada a los relámpagos, al viento y la lluvia intensa y el granizo.
Ya ves que es normal que las formaciones nubosas aparezcan con formas extrañas y llamativas, pero todo tiene un motivo científico, nada sucede por casualidad o milagro.
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