Descubierto un nuevo ligamento en el tobillo
El prodigio que nadie vio venir: Australia está muy cerca de extraer 'oro blanco' a partir de un desconocido mineral
Los científicos no se lo pueden creer: se daña el cerebro con un cañón que él mismo había fabricado
Un científico de Harvard deja muda a la ciencia: ésta es la ubicación del cielo
Es curioso cómo, por más que respondemos preguntas, siempre aparecen nuevas. Creíamos que conocíamos todos los huesos, órganos y músculos del organismo, por eso causa perplejidad comprobar ahora que un nuevo ligamento en el tobillo había escapado a nuestra poderosa lupa científica.
Ahora, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Barcelona, este ligamento habría pasado desapercibido hasta hoy. Esta es una estructura anatómica que incluso podría explicar por qué algunos esguinces de tobillo duelen solo unas semanas mientras otros permanecen provocando malestar incluso años después de la lesión.
Estas fibras, que solían ser descartadas en las disecciones anatómicas, estarían ocultando realmente un ligamento de la parte lateral del tobillo al que, como vemos, no se le habría dado suficiente importancia nunca.
Así se desprende de los resultados obtenidos en una investigación publicada en la revista Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy, de forma que la comprensión de la articulación del tobillo podría variar radicalmente, especialmente en lo referente al esguince.
Cómo es el nuevo ligamento en el tobillo
Estas estructuras, hasta hoy, se agrupaban en dos grandes complejos, el ligamento colateral medial y el ligamento colateral lateral, que a su vez está formado por tres ligamentos que presentan independencia entre sí.
A todo ello habría que sumar ahora el complejo ligamentoso fibulotalocalcáneo lateral, que es traducido en inglés como LFTCL.
En el estudio explican que los ligamentos laterales del tobillo suelen ser más propensos a lesiones, especialmente esguinces. Luego, una vez curado, las molestias pueden alargarse en el tiempo e incluso presentan tendencia a volver a aparecer sin que la medicina sea capaz de hallar explicación.
Y precisamente en esa falta de explicación radica la base de este estudio. La clave para alcanzar este descubrimiento fue la disección del ligamento, para encontrar posteriormente que ciertas fibras de conexión se eliminaban de manera habitual porque se creía que no formaban parte del ligamento.
Al diseccionar esta cápsula articular, se ha podido identificar por vez primera el componente intraarticular del ligamento talofibular anterior. Este ligamento estaría formado por un fascículo superior y otro inferior que se ubican dentro y fuera de la articulación.
A raíz de este hallazgo, se cree que el comportamiento de una lesión será parecido al de otros ligamentos intraarticulares, como es el caso del ligamento cruzado anterior en la rodilla. Como no pueden cicatrizar por sí solos al romperse, permite que la articulación se quede inestable, por lo que en muchos casos se necesita intervención quirúrgica.
Temas:
- Anatomía
Lo último en Ciencia
-
Nadie lo vio venir, pero China movilizó en enero 1.400 barcos de pesca para crear una barrera artificial de 200 millas
-
El prodigio que nadie vio venir: Australia está muy cerca de extraer ‘oro blanco’ a partir de un desconocido mineral
-
Los científicos no se lo pueden creer: se daña el cerebro con un cañón que él mismo había fabricado
-
Un científico de Harvard deja muda a la ciencia: ésta es la ubicación del cielo
-
La predicción de Stephen Hawking para la que no estamos preparados: «Tenemos 1.000 años para…»
Últimas noticias
-
Marlaska coloca como alto cargo de la Policía Científica al comisario que quiso tapar la boca a la víctima del DAO
-
Así cayó ‘El Mencho’: la pista clave fue la visita secreta a una de sus novias el fin de semana
-
Qué es un resonador de escape: para qué sirve, cómo funciona y qué precio tiene
-
Escándalo en la televisión balear: un ‘therian’ irrumpe en directo a grito de «Perro Sánchez, hijo de puta»
-
Jane Thompson entrará en el consejo de Telefónica del que sale José María Abril, de BBVA