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Australia desafía a la lógica y conecta dos presas con túneles de 27 km para crear una batería gigante bajo tierra

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Algunos estudios consideran que los túneles submarinos no son tan seguros como pensábamos, pero en Australia están apostando por ellos para mover agua entre dos embalses y guardar electricidad.

El proyecto se llama Snowy 2.0 y está en las Montañas Nevadas, en Nueva Gales del Sur. Su objetivo es ampliar el antiguo Snowy Mountains Scheme con una central hidroeléctrica reversible bajo tierra.

La obra conecta los embalses de Tantangara y Talbingo mediante túneles de 27 kilómetros. La idea es que el agua funcione como una batería enorme para estabilizar la red eléctrica.

Cómo ha conectado Australia dos embalses con túneles para generar energía

El megaproyecto aprovecha dos embalses ya existentes y los une con una infraestructura subterránea pensada para bombear y liberar agua según necesite el sistema eléctrico.

El embalse superior es Tantangara y el inferior es Talbingo. Entre ambos hay un desnivel de unos 700 metros, una diferencia suficiente para que el agua pueda generar electricidad al descender por las turbinas.

La nueva central se está construyendo en una caverna situada a unos 800 metros bajo tierra. Esa ubicación permite reducir la huella operativa dentro del Parque Nacional Kosciuszko, donde se sitúa el proyecto.

El dato más llamativo está en los túneles, ya que Snowy 2.0 incluye 27 kilómetros de conducción subterránea, una longitud que la ficha del proyecto presenta como la mayor en una central de bombeo hidroeléctrico de este tipo.

Por qué Snowy 2.0 funciona como una batería de agua gigante

El funcionamiento parece ir contra la lógica porque no se limita a dejar caer agua para producir electricidad. También la bombea hacia arriba cuando interesa almacenar energía.

Cuando hay electricidad disponible, el sistema puede usarla para devolver el agua al embalse superior. Cuando la demanda aumenta, esa agua baja de nuevo hacia la central y mueve las turbinas para generar electricidad.

Es decir, no guarda electrones como una batería convencional, sino energía potencial: agua colocada a mayor altura para usarla cuando el sistema eléctrico lo necesita.

Snowy 2.0 está diseñado para estabilizar la red, servir de apoyo en picos de demanda y cubrir momentos en los que la energía solar o eólica no aporten suficiente electricidad. El proyecto contempla unos 2.000 MW de potencia instalada y alrededor de 350.000 MWh de almacenamiento a gran escala.

La central contará con seis turbinas-bomba Francis reversibles. Cada una tendrá una potencia nominal de 333 MW, lo que permite entender la escala real de una obra que Australia publicita como su mayor proyecto energético en construcción.

Por qué el mega proyecto de túneles en un embalse no convence a todos en Australia

El proyecto es espectacular, pero no todos están de acuerdo con su construcción. El problema es que empezaron en 2019, pero no para de sufrir retrasos.

El objetivo era completarlo en 2024 y ahora se sitúa con generación prevista desde finales de 2027 y operación completa hacia finales de 2028.

Además, en octubre de 2025 se informó de que la obra iba por el 67%, pero ya no podría completarse dentro de la previsión de coste. De momento, los retrasos se han relacionado con la pandemia, problemas de suministro, elementos de diseño complejos y condiciones geológicas variables.