Castilla y León
UN SORPRENDENTE 'RÁNKING' PARA LOS AMANTES DEL TAPEO

Ni Madrid ni Valencia: la ciudad con más bares de toda España es ésta y casi nadie lo imagina

El dato: León puede presumir de tener 5,03 establecimientos por cada mil habitantes

La clave del éxito: la tradición de la tapa gratuita y la concentración en el Barrio Húmedo y Romántico

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Existe la creencia popular de que las grandes metrópolis como Madrid o los destinos turísticos de la costa mediterránea dominan el sector de la hostelería y, por tanto, son las ciudades con más bares de nuestro país.

Sin embargo, los datos demográficos y comerciales cuentan una historia muy distinta. Si medimos el pulso social a través de la densidad de establecimientos, la corona de la hostelería nacional no descansa en la capital, sino en el norte de la península.

León: el epicentro nacional de la cultura de barra

León se ha consolidado oficialmente como la ciudad con mayor número de bares por cada mil habitantes en España. Con una ratio que supera los 5 establecimientos por cada millar de residentes (concretamente 5,03), la capital leonesa desbanca a cualquier otra urbe en términos de concentración de ocio.

Este fenómeno no es casualidad, sino el reflejo de una idiosincrasia donde el bar funciona como el verdadero centro de gravedad de la vida pública. Mientras que en Madrid o Barcelona la oferta es inmensa en volumen absoluto, León gana en cercanía y accesibilidad, permitiendo que sus ciudadanos tengan siempre un punto de encuentro a pocos pasos de casa.

Más allá del Barrio Húmedo: por qué el modelo leonés es imbatible

El éxito de León no reside únicamente en la cantidad, sino en una oferta diferencial que ha sabido resistir el paso del tiempo y la llegada de las grandes cadenas. El corazón de este título honorífico late en el Barrio Húmedo y el Barrio Romántico, zonas donde la tradición de la «tapa gratuita» con cada consumición sigue siendo el principal reclamo tanto para locales como para visitantes.

En definitiva, si buscas la verdadera capital de la caña y el corto, tus pasos no deben dirigirse a la Castellana ni a las playas levantinas, sino a las calles empedradas de una ciudad que ha hecho del «ir de bares» un arte de vivir.