Castilla y León
CASTILLA Y LEÓN

Bomberos no dan crédito: una tradición medieval en Castilla y León evita que se hagan incendios en el mayor pinar de España

La comarca de Pinares sobrevive a los incendios gracias a una tradición medieval

España y Castilla y León cruzan los dedos de cara a este verano para que no se repitan los dramáticos incendios que tuvieron lugar en el oeste de la provincia de León y que afectaron a las comarcas de Babia, Laciana, Cabrera o Bañeza, además de otros puntos de Galicia o Extremadura. Estos incendios se cobraron tres víctimas y arrasaron miles de hectáreas de esta comunidad. Una región de esta zona de España ha sobrevivido y sobrevive a los incendios gracias a una técnica medieval que está siendo efectiva.

Castilla y León fue el epicentro el pasado verano de uno de los incendios más devastadores de los últimos tiempos que tuvo lugar en el oeste de la provincia de León. A partir del 10 de agosto, se originaron los primeros incendios de alta gravedad en Villaverde de los Cestos, Yeres y Llamas de la Cabrera y, según las autoridades, las causas tuvieron que ver con las tormentas secas y los rayos que, en combinación con las condiciones extremas de temperatura, humedad y viento que se dieron en la zona durante el verano.

Según informó la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, en 2025, en todo el año, los incendios arrasaron 140.000 hectáreas y nueve de cada diez fueron en León (87.068), Zamora (27.896) y Salamanca (11.373 hectáreas). Solo en el mes de agosto de 2025, la EFFIS registró 322.299 hectáreas quemadas en todo el país, más del 80% del total acumulado en 2025.

En lo que va de 2026, el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) informó recientemente que hasta el mes de junio asciende a 36.583 hectáreas, casi cuatro veces más que en el mismo periodo de 2025. En lo que va de 2026, España ha registrado 14 grandes incendios forestales (los que superan 500 hectáreas), siendo los más recientes en San Bartolomé de la Torre y Villanueva de los Castillejos (Huelva), Alcampell (Huesca), Obejo (Córdoba) y Congosto (León).

La tradición medieval que evita los incendios

Una zona de Castilla y León situada entre Soria y Burgos ha copado portadas en los últimos meses por sobrevivir a los incendios gracias a una tradición medieval de gestión forestal. La zona en cuestión es la comarca de Pinares, con más de 100.000 hectáreas de momento, donde están situados 40 pueblos.

Sus ciudadanos siguen la premisa de la suerte de los pinos, que es una tradición medieval que aplica a cada vecino un derecho de aprovechamiento de madera y leña que ha hecho que el pinar más grande de España no haya sufrido incendios graves en los últimos tiempos. También llamada derecho de suertes, es una manera ancestral de gestionar los recursos forestales y un privilegio de posesión comunal con la que en la Edad Media se pretendía aumentar el asentamiento de los vecinos.

Todo ello se explica por la altitud de esta zona (entre 1.000 y 2.000 metros) que ha hecho imposible cultivar cereales y que ha hecho que históricamente sus vecinos vivan de los beneficios procedentes del monte. Para ello, las condiciones, que varían dependiendo del pueblo, tienen que ver con la vinculación y el arraigo, además de la residencia. Gracias a la distribución de los recursos entre los vecinos de forma equitativa, se ha contribuido a una mejor conservación del bosque.

Además de esta conservación sostenible del bosque, para evitar los incendios también ha sido determinante su actitud y pluviometría favorable. «Ha habido una gestión forestal sostenible y adecuada de aprovechar el monte de forma ordenada con tratamientos silvícolas adecuados que ha permitido que haya discontinuidad de los combustibles», afirmó en una entrevista concedida a El Periódico, Asier Rojo, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes de Castilla y León.

El experto también aseguró que: «Son montes que están en unas condiciones muy buenas, ordenados, porque esos aprovechamientos han facilitado que, en muchos casos, si se quemara la zona herbácea, no arderían los árboles por esa discontinuidad. La red de caminos está también en buenas condiciones, lo que ayuda a que, si hay conatos de incendios, se pueda ser más eficaz».