Bebés

Educar a los niños a través de fábulas infantiles

Cuando los niños son pequeños hay que comenzar a inculcarles valores y también conocimientos de diversa tipología, que les ayudarán de cara a forjar su personalidad y a afrontar el mundo que les rodea. Indiscutiblemente una de las mejores maneras de conseguir ese objetivo es mediante acciones que les diviertan, ya que así aprenderán sin apenas esfuerzo.

En concreto, una de las formas más idóneas para llevar a cabo ese aprendizaje es haciendo uso de los libros infantiles, que además servirán para inculcarles el amor por la lectura. Mucha es la variedad de trabajos que existen al respecto en el mercado, pero en este caso nos vamos a centrar en las fábulas. Sí, en esas narraciones protagonizadas por animales u objetos inanimados que entrañan una moraleja.

En concreto, a continuación enumeramos algunas de las mejores fábulas que hay para que los niños se entretengan y, además, se instruyan:

La cigarra y la hormiga”

El escritor griego Esopo parece ser que es el creador de esta historia, adaptada siglos después por el español Félix María Samaniego y por el francés Jean de La Fontaine, que toma como personajes centrales a una hormiga y a una cigarra.

El primer animal se presentará como alguien trabajador y previsor mientras que el segundo se define por su holgazanería y dejadez. ¿La moraleja? Que, ante situaciones adversas, el esfuerzo trae consigo la recompensa de la supervivencia, mientras que el ser vago supone tener que hacerle frente a consecuencias nefastas.

La zorra y las uvas”

El mencionado Esopo es también el autor de esta otra fábula, que cuenta como una zorra intenta alimentarse con las uvas que ha encontrado a su paso, pero no puede conseguirlas por estar demasiado altas. Una situación que provoca que acabe menospreciándolas y marchándose del lugar.

Si se recomienda leerle esta obra a los niños es porque se considera que con la misma se les enseñará que, en ocasiones, se rechazan las cosas simplemente porque en realidad son inalcanzables.

De la misma manera, sirve también para aprender que la falta de esfuerzo es la que provoca que no se puedan ver cumplidos los objetivos y anhelos.

La liebre y la tortuga”

Samaniego y La Fontaine fueron los autores que adaptaron esta fábula de Esopo para que llegara hasta nuestros días, convirtiéndose así en una de las llamadas clásicas, que han pasado de generación en generación.

Narra cómo los animales que le dan título se retan en una carrera y, como es de esperar, la liebre es mucho más rápida. El saberse prácticamente ganadora es el que hará que decida detenerse a descansar, lo que provocará que se duerma y finalmente su rival, la tortuga, acabe proclamándose vencedora.

La moraleja del relato es que nunca hay ser arrogante y menospreciar las cualidades o habilidades de los demás. Pero, de la misma forma, también sirve para dejar constancia de que jamás hay que cejar en el empeño de alcanzar un objetivo, pues con empeño todo se puede conseguir.

Las moscas y la miel”

El mencionado fabulista español Samaniego es quien llevó a cabo la creación de esta obra pequeña y educativa obra para niños. Cuenta cómo unas moscas, mientras paseaban por el campo, descubrieron un panal del que salía una miel exquisita. Rápidamente se dirigieron al mismo y comenzaron a comerla sin parar, sin darse cuenta que al tiempo que la tomaban sus patas iban quedando atrapadas, sin que ya jamás pudieran salir de allí.

La enseñanza que se intenta transmitir con este relato es que la avaricia y la gula no dan buen frutos. Es decir, que desear tenerlo todo de manera inmediata y disfrutar sin límites de un placer, permite no sólo no poder gozarlo plenamente sino también tener que hacerle frente a las consecuencias nefastas de esa ansia.

Otras fábulas para niños

Las fábulas anteriormente nombradas son indiscutiblemente las más conocidas que existen y que han pasado de generación en generación. No obstante, existen otras muchas que también cuentan con su moraleja y que son un auténtico aprendizaje para los más pequeños: