Bebés
Ser Padres

3 señales que confirman que tu hijo no está contento en el colegio, según la psicóloga de ‘Supernanny’

El colegio es la vía que los niños tienen para aprender y formarse en sus primeras etapas educativas. Sin embargo, no es sólo un lugar en el que aprender a leer o matemáticas. Pasan allí muchas horas y de alguna manera, descubren cómo relacionarse con los demás, además de comenzar a forjar su forma de estar en el mundo. Por eso, cuando algo no va bien, ese malestar no se queda en clase, sino que llega también a casa, y se nota en sus rutinas y en su manera de comportarse. Y, aun así, no siempre es fácil para un adulto identificar cuándo un niño está sufriendo en silencio, por ello, nada como guiarse de la mano de una experta como Supernanny, que de hecho, ha desvelado las 3 señales que confirman que tu hijo no está contento en el colegio

A veces los cambios en los niños cuando no son felices en el colegio son tan sutiles, que se confunden con una mala racha, un simple enfado o una etapa de crecimiento. Otras veces, el propio niño no tiene las palabras para explicar qué le pasa, ni sabe cómo comunicar que no se siente cómodo con sus compañeros o que le cuesta seguir las clases. Eso hace que muchos padres no detecten el problema hasta que ya se ha hecho demasiado grande. Para evitar llegar a ese punto, la psicóloga Rocío Ramos-Paúl, conocida por su labor en el programa Supernanny, ha resumido en 3 señales claras lo que conviene observar a diario. Son indicios que no buscan alarmar, sino ofrecer una guía útil para que las familias puedan reaccionar a tiempo cuando algo falla en la escuela.

3 señales que confirman que tu hijo no está contento en el colegio

La primera pista que señala Ramos-Paúl aparece cada tarde, al volver del colegio. No se trata de que el niño tenga que llegar siempre eufórico, pero sí de escuchar qué cuenta y cómo lo cuenta. Si habla del recreo, de con quién ha jugado, de algo que le ha divertido en clase o de un profesor que le motiva, significa que está conectado con su entorno. Incluso cuando relata algo triste o una discusión entre compañeros, suele hacerlo desde una posición de pertenencia es que está dentro de la dinámica del grupo.

La señal de alarma llega cuando ese relato desaparece. Cuando el niño no comparte nada, responde con monosílabos o evita cualquier conversación sobre el colegio. Para Ramos-Paúl, ese silencio es tan revelador como un mal día concreto. No solo indica desinterés: puede esconder miedo, vergüenza, dificultades académicas o problemas sociales que todavía no sabe verbalizar.

Cómo afrontan las mañanas

El segundo indicador aparece mucho antes de pisar la escuela y es cuando los despertamos para ir al colegio. Todos los niños protestan alguna vez porque están cansados o porque preferirían quedarse en casa, pero la psicóloga apunta a comportamientos más profundos como levantarse sin voluntad, retrasar la rutina de manera constante o quedarse literalmente bajo las mantas diciendo que no quiere ir.

Cuando además aparecen dolores de tripa o de cabeza sin causa evidente, Ramos-Paúl pide prestar especial atención. Son dos de las señales psicosomáticas más frecuentes en menores que no lo están pasando bien en el colegio. No buscan llamar la atención sino que son la forma que tiene el cuerpo de expresar un malestar que el niño quizá no sabe explicar de otra manera.

Cambios de comportamiento

La tercera señal tiene que ver con el carácter. Un cambio repentino en el comportamiento diario puede ser decisivo para saber que algo no va bien. Irritabilidad constante, tristeza prolongada, actitud más apagada o respuestas agresivas ante pequeñas peticiones suelen indicar que el niño está bajo presión o experimentando una situación que no sabe gestionar.

Estos cambios no solo afectan al ánimo. También pueden traducirse en problemas de sueño, dificultad para conciliar, despertares frecuentes o pérdida de apetito. Para Ramos-Paúl, todo ello forma parte de un mismo mensaje: el niño está expresando, a su manera, que algo le supera.

La clave está en la comunicación diaria

Identificar estas tres señales que ha señalado Rocío Ramos-Paúl sólo es útil si los adultos están presentes y dispuestos a escuchar. Por eso la psicóloga anima a los padres a que se reserven un momento todos los días para hablar con sus hijos sin prisas. Preguntar qué tal ha ido el recreo, cómo se ha sentido en clase o qué le ha hecho reír puede abrir una puerta que muchas veces permanece cerrada.

Según Ramos-Paúl, ese hábito de comunicación constante permite detectar a tiempo cualquier indicio de malestar y actuar antes de que el problema crezca. Si coincide con el inicio del curso o con algún cambio reciente en su entorno escolar, es todavía más importante estar alerta.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Atrévete Cadena Dial (@atrevetedial)