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La matona del instituto de Mallorca envió a 15 amigas para que dieran una paliza a su víctima

El intento de agresión vino motivado por un supuesto ataque de celos de la acosadora

La menor de 16 años, que desde el pasado mes de enero sufre acoso escolar en un instituto del municipio de Llucmajor (Mallorca) por parte de una alumna conflictiva, ha tenido que soportar situaciones de auténtico pánico que han convertido su día a día dentro del recinto escolar en un suplicio.

En una ocasión, la presunta acosadora envió a un grupo de unas 15 amigas para que agredieran e insultaran a la joven. Al parecer, una de las causas de este violento comportamiento responde a un supuesto episodio de celos, motivado por la relación de amistad que la víctima mantiene con quien fue pareja de la agresora.

Según la madre de la afectada, la alumna conflictiva no tolera ver a otras compañeras con su ex pareja, lo que desencadena en ella episodios de furia descontrolada. De hecho, la joven acumula varias expulsiones del centro por incidentes similares.

Por si fuera poco, a finales de enero, la víctima tuvo que refugiarse para evitar una nueva agresión. En ese momento, un grupo de alumnas formó una barrera humana para protegerla e impedir que fuera brutalmente golpeada.

Hace unas semanas, el caso llegó a tal extremo que la dirección del centro llamó a la Policía Local de Llucmajor y a la Guardia Civil, que se personaron en las instalaciones para calmar la situación. Pese a ello, la presunta autora de los hechos continúa acudiendo al centro y no ha sido expulsada de manera definitiva.

A pesar de las reiteradas situaciones de acoso sufridas, la Fiscalía de Menores ha decidido archivar la denuncia. Desde el entorno familiar de la menor aseguran sentirse desprotegidos y reclaman medidas más contundentes tanto por parte de la dirección del centro como de la Conselleria de Educación.

La agresora regresó recientemente al instituto tras cumplir una tibia expulsión de 22 días. No obstante, el temor a nuevos episodios ha disminuido en parte, ya que actualmente un vigilante de seguridad se encarga de escoltar a la víctima en la entrada y salida del centro, así como durante el recreo, los cambios de clase e incluso en sus desplazamientos al baño, con el objetivo de prevenir nuevas situaciones de acoso.

Cuando este caso salió a la luz, en enero, la acosadora perseguía a la víctima por el instituto e incluso coincidía con ella en el autobús escolar, bajándose en la misma parada a propósito. Con el paso de las semanas, la menor dejó de utilizar este transporte y ahora son sus padres quienes la acompañan diariamente al centro.

En el momento más crítico, la joven llegó a pasar más de una semana sin acudir a clase debido a una crisis de ansiedad provocada por el acoso continuado.

Lo más alarmante es que la agresora ha sido vista en ocasiones portando cuchillos y navajas, un hecho por el que ya había sido denunciada previamente. «No entiendo cómo todavía puede seguir asistiendo a este colegio, con todas las denuncias que acumula; es inexplicable», manifestó hace unas semanas a este periódico la madre de la víctima.