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TRIBUNALES

Golpes, humillaciones y violaciones semanales durante 15 años: el infierno de una niña a manos de su padrastro en Mallorca

El acusado enfrenta a 27 años de prisión por dos delitos continuados de agresión sexual perpetrados entre 2003 y 2018

La Audiencia Provincial de Baleares sienta este viernes en el banquillo a un hombre acusado de someter a continuos abusos y agresiones sexuales a la hija de su pareja durante una década y media en Mallorca. El individuo, que se enfrenta a 27 años de cárcel, le sometía a agresiones físicas y la lanzaba contra los muebles de la vivienda para doblegar su resistencia.

El relato del fiscal sitúa el inicio de los hechos al menos en el año 2003 en una vivienda del municipio de Manacor. El procesado aprovechó la relación familiar, su papel de adulto de referencia y los momentos en los que se quedaba a solas con la menor para iniciar tocamientos continuos y abusos físicos. Para vencer cualquier resistencia o intento de frenar la situación, el acusado no dudaba en agarrar fuertemente a la víctima por las extremidades y golpearla.

La gravedad de la situación escaló de forma drástica a partir de 2005. Desde ese momento, y con una frecuencia prácticamente semanal, el hombre pasó a consumar agresiones sexuales con penetración de manera sistemática. Para someter a la víctima la agredía a golpes e incluso llegaba a arrojarla contra los muebles de la casa, acompañando estos actos con graves insultos y vejaciones humillantes destinadas a anular por completo su voluntad.

El cumplimiento de la mayoría de edad de la joven, en noviembre de 2008, no supuso el fin de la pesadilla. Las agresiones sexuales continuaron durante una década más, hasta 2018. Durante todo ese periodo, el acusado mantuvo el sometimiento gracias al clima de temor acumulado y al grave estado de desvalimiento e indefensión aprendida en el que se encontraba la mujer tras haber crecido en ese entorno hostil.

Los informes médicos y forenses señalan que la víctima arrastra un sufrimiento extremo, graves cuadros de ansiedad y una importante alteración en el desarrollo de su personalidad provocada por el prolongado trauma.

Por la extrema gravedad de los hechos, La Fiscalía solicita que el procesado sea condenado a un total de 27 años de prisión. Asimismo, la acusación pública reclama imponerle una orden de alejamiento a más de 500 metros y la prohibición de comunicarse con la afectada durante dos décadas, seis años de libertad vigilada tras cumplir condena y el abono de una indemnización de 30.000 euros en concepto de daños morales.