Suena a ciencia ficción pero dos destructores de EEUU capaces de detectar misiles fuera de la atmósfera están en la Base de Rota
En la Base de Rota, EEUU tiene buques que son clave dentro del sistema de defensa antimisiles
La obra de ingeniería civil que deja sin habla a los ingenieros: la Base Naval de Rota tendrá el escudo antimisiles de la marina de EEUU
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En la Base Naval de Rota, uno de los puntos más estratégicos del sur de Europa, operan algunos de los barcos más avanzados del mundo que pertenecen a EEUU y que son capaces de detectar misiles incluso cuando ya están fuera de la atmósfera. Una capacidad que, hace no tanto, parecía reservada a películas futuristas pero que hoy en día es toda una realidad.
La decisión del Gobierno español de no autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para la ofensiva de Estados Unidos contra Irán ha tensado la relación diplomática con Washington. Pero esa negativa no significa que la actividad militar haya desaparecido. Ni mucho menos. Porque, mientras en el plano político se marcaban límites, sobre el terreno la maquinaria seguía funcionando. Y es ahí donde entran en juego dos nombres que han pasado más desapercibidos de lo que cabría esperar: el USS Roosevelt y el USS Bulkeley.
Destructores de EEUU capaces de detectar misiles fuera de la atmósfera están en la Base de Rota
Estos dos destructores, con base en Rota, forman parte de la operación conocida como Furia Épica. No son unidades cualquiera dentro de la Marina estadounidense. Se trata de buques diseñados para desempeñar funciones críticas dentro del sistema de defensa antimisiles. Su papel no siempre es visible, pero sí decisivo. En lugar de centrarse en el ataque directo, su principal misión es vigilar, detectar y anticipar posibles amenazas, así que en un escenario internacional cada vez más volátil, esa capacidad marca la diferencia.
Además de estos dos barcos, en la base gaditana hay actualmente otros tres destructores desplegados: el USS Arleigh Burke, el USS Paul Ignatius y el USS Oscar Austin. En total, cinco unidades que operan de forma coordinada dentro del escudo defensivo de la OTAN.
Cómo funciona el sistema que parece sacado del futuro
Detrás de estos barcos, de la clase Arleigh Burke, se encuentra el conocido sistema Aegis, que es, en la práctica, el cerebro que coordina todo lo que ocurre a bordo cuando se trata de vigilancia y defensa. Este sistema no funciona como un radar convencional. Es capaz de seguir varios objetivos al mismo tiempo, incluso a distancias muy grandes, y hacerlo con bastante precisión. No se limita a detectar aviones o embarcaciones. También está preparado para seguir misiles balísticos, que son mucho más difíciles de rastrear por la velocidad y la trayectoria que llevan.
Cuando se produce un lanzamiento, la detección llega muy pronto, casi desde el inicio. A partir de ahí, el sistema calcula por dónde va a pasar ese proyectil y envía los datos al resto de la red defensiva en cuestión de segundos. Todo ocurre muy rápido, sin margen para errores. Lo más llamativo es que el seguimiento no se pierde cuando el misil abandona la atmósfera. Estos buques pueden seguir su recorrido incluso en ese punto, cuando ya está en el espacio y se mueve a velocidades extremas. Y si hace falta actuar, pueden hacerlo. Llevan misiles interceptores preparados para salir en cuestión de segundos y tratar de neutralizar la amenaza antes de que llegue a su destino. Es un tipo de intervención muy técnica, que se produce en pleno vuelo.
Rota gana peso en la estrategia militar
La presencia de estos destructores en Rota no responde a algo puntual ni improvisado. Forma parte de un plan que se viene reforzando desde hace años y que tomó impulso en la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid en 2022. En ese encuentro se acordó aumentar el número de buques desplegados en la base gaditana. El contexto internacional, con varios frentes abiertos, empujó a reforzar la capacidad defensiva en Europa.
En ese momento, Joe Biden anunció la intención de ampliar el despliegue, pasando de cuatro a seis destructores en Rota. La previsión inicial apuntaba a 2025, pero el calendario se ha ido moviendo. Ahora mismo, la idea es que el sexto llegue durante la primera mitad de 2026. No hay una fecha cerrada, y desde el lado estadounidense se ha insistido en que depende de cuestiones operativas relacionadas con el propio buque.
Una ubicación que lo explica casi todo
Si se mira el mapa, se entiende rápido por qué Rota tiene ese peso. Está situada en un punto clave, justo en la entrada al Mediterráneo y muy cerca del Estrecho de Gibraltar, por donde pasan algunas de las rutas marítimas más importantes. Eso permite controlar el tránsito entre el Atlántico y el Mediterráneo y, además, facilita el acceso hacia zonas como el norte de África u Oriente Próximo. Y esto, desde el punto de vista militar, es una posición difícil de igualar. Por eso, aunque haya decisiones políticas concretas que marquen límites en determinados momentos, la base Naval de Rota en Cádiz sigue siendo una pieza importante dentro del despliegue de Estados Unidos en Europa.