El estado de la microbiota, decisiva para perder peso
Puede que en alguna etapa de tu vida, intentando perder peso, te hayas encontrado en un punto en el que te preguntas el porqué te cuesta tanto conseguir tu objetivo. Pruebas haciendo ejercicio, reduciendo las bebidas azucaradas e intentas dejar de lado el coche y el ascensor para hacer más trayectos a pie. Aun así, hay más de un factor que interviene a la hora de adelgazar. Quizás la cuestión esté en la microbiota.
Es por eso que debes saber que, además de detalles como las horas de sueño y la calidad de este, la ingesta de agua o el estrés, el estado de tu microbiota resulta decisiva si estás intentando perder algunos kilos y te conviene conocerla a fondo si quieres evitar que se interponga entre tu peso actual y tu objetivo.
Si no estás familiarizado con este concepto, debes saber que este es el nombre que recibe el conjunto de microorganismos (es decir bacterias, eucariotas, virus y arqueas) que habitan en el intestino, aunque en cada persona suele ser distinta porque esta depende de la dieta de cada persona.
¿Cuándo el organismo funciona bien?
Se dice que la microbiota debe estar equilibrada para que nuestro organismo pueda funcionar correctamente, por lo que por ejemplo, una dieta rica en azúcares sería negativa porque crecería la población de bacterias que los procesan y en consecuencia estas limitarían el crecimiento del resto, alterando el equilibrio de la misma forma que una microbiota pobre suele relacionarse con problemas de obesidad.
Prebióticos y probióticos
Para regular esto mediante una alimentación saludable al mismo tiempo que intentamos bajar de peso, lo más práctico para no tener que preocuparnos en exceso por calcular las propiedades de cada ingesta que hacemos, es potenciar el consumo de alimentos con efecto prebiótico o probiótico.
Mientras estos últimos ayudan a digerir ciertos alimentos, intervienen en la síntesis de vitaminas del grupo B y mejoran la absorción del calcio, entre otros beneficios, los prebióticos ayudan a estimular el crecimiento de bacterias buenas alimentándolas con la fibra vegetal que las forma.
¿Cuáles son este tipo de alimentos?
Por ello, una de las maneras más efectivas de controlar la microbiota es incluir alimentos de estos grupos en nuestra dieta semanal. Algunas preparaciones como el kimchi, el kéfir o el chucrut, un plato que no es otra cosa que col fermentada en salmuera (agua con sal), son muy valorados por sus propiedades prebióticas, pero también lo son ingredientes más comunes como las alcachofas, las legumbres, el ajo o la cebolla.
Así pues, para que la microbiota no se convierta en un impedimento para bajar de peso, regula tus comidas incluyendo los alimentos mencionados más a menudo e intenta evitar cualquier hábito alimentario que pueda estar desequilibrándola; seguro que rápidamente empiezas a notar un cambio positivo.
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