Adif encargó revisar la calidad de la vía de Adamuz a una empresa de baja calidad
Redalsa, la empresa encargada de auscultar las vías ferroviarias, se llevó el contrato de Adif para la inspección de las soldaduras, pese a que no aprobó el apartado de «calidad», al recibir 1,4 puntos sobre 3. Fue la única empresa que optó al contrato —se lo llevó por 9,7 millones— y no obtuvo una cualificación sobresaliente, aunque los evaluadores consideraron la propuesta «correcta» y «suficiente». Y eso que Adif, la que evaluaba, es la accionista mayoritaria de esta compañía y el contrato exigía técnicos «de nivel 2» y con una experiencia mínima de dos años, algo que se incumplió, pues ninguno de los dos técnicos encargados de esa supervisión tenía la experiencia de dos años exigida.
El informe de la Guardia Civil remitido a la juez sobre el accidente ferroviario de Adamuz -en el que murieron 46 personas- refleja numerosas deficiencias en la realización e inspección de las soldaduras, pues se dieron por aptas las 114 soldaduras del tramo siniestrado, entre ellas, la que ahora se investiga como causa de la tragedia. El Gobierno se ha negado a mostrar públicamente el acta de la inspección por ultrasonidos realizada a la soldadura y la empresa encargada de los trabajos asegura que «no se dispone de registro digital de los datos brutos generados». Según Redalsa, porque la propia normativa de Adif «no exige el registro completo de la inspección, tan sólo de los defectos». Lo que ha quedado claro es que los técnicos encargados carecían de la experiencia requerida y lo que también es meridiano es que la empresa no llegó al aprobado en materia de calidad. ¿Y cómo es posible que fuera adjudicataria del contrato? Muy sencillo: porque Redalsa está participada en un 51% por Adif y la competencia sabía que el contrato estaba dado. He aquí la clave. Por cierto, ¿saben ustedes qué criterio de valoración contaba menos en los pliegos de contratación? En efecto, la calidad. Luego pasa lo que pasa.
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