Viajes

Los pueblos más bonitos de España

Los amantes de los viajes solemos mirar mucho al extranjero para planificar nuestras escapadas, pero desde TourAffinity queremos reivindicar también nuestro país. Porque hay infinidad de rincones maravillosos que ni tan siquiera conocemos. Y no se nos ocurre mejor forma que celebrar este 1 de octubre, Día de los Pueblos Más Bonitos de España, que haciendo un repaso por algunos de los pueblos con encanto de nuestro país, localidades que bien merecen una visita.

En España existe la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, organización “sin intereses políticos que busca promover zonas preferentemente rurales y pequeños municipios que destacan por su calidad, excelencia y belleza”. Su objetivo es dar a conocer al mundo los maravillosos pueblos que salpican la geografía española. Lugares únicos que destilan historia y cultura a la par. Villas donde la tradición envuelve al viajero, que al mezclarse con los lugareños pasa a formar parte de este marco único aunque sea solo por unos instantes”.

Fotografía por cortesía de la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España

En la red de la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España actualmente encontramos 44 pueblos repartidos de la siguiente forma a lo largo de diez comunidades autónomas:

Anento, Aragón

Anento es un pequeño municipio de apenas 105 habitantes al sur de la provincia de Zaragoza. Está ubicado en el fondo de un valle, a 919 metros sobre el nivel del mar. Valle coronado por piedra caliza asentada sobre margas arcillosas, adornadas por diferentes colores según la época del año. Sus rincones y caminos permanecen floridos durante casi todo el año. Protegido a los pies de lo que queda de su castillo, la localidad se encuentra observada por su torreón celtibero, al este del valle. A los pies del pueblo está su huerta, regada por las aguas continuas, cristalinas y puras de su manantial Aguallueve. El pueblo, cuidado, limpio y arreglado; las casas, típicas de pueblo, homogéneas estructuralmente, adornadas con los colores de las tierras del paisaje que las contempla, con sus callejuelas de un marcado estilo medieval.

No pasa desapercibida su iglesia parroquial del siglo XII. En su interior, además de sus pinturas murales, su retablo mayor del siglo XV, posiblemente el retablo gótico más grande y mejor conservado de lo que fue la antigua Corona de Aragón. Sus gentes son hospitalarias, amantes de la naturaleza y de su pueblo. Anento es interesante de visitar en cualquier época del año, el que viene lo promociona y repite, guarda para el que se acerca, muchos encantos por descubrir y disfrutar.

Bárcena Mayor, Cantabria

Bárcena Mayor es la única población incluida en el Parque Natural Saja-Besaya, situado en una pequeña vega del río Argoza. Es un núcleo de trascendente valor etnográfico, artístico e histórico, permite experimentar in situ las condiciones de vida de tiempos pasados, y la evolución de las construcciones. Todo ello dentro de un maravilloso medio natural, abundante en bosque y corrientes de agua que confieren al conjunto singular belleza. Bárcena Mayor se organiza en un único barrio de estructura alveolar con una cierta ordenación en calles y plazas, destaca por lo tradicional de su arquitectura.

Las viviendas se ordenan en dos hileras, más o menos perpendiculares entre sí, orientadas a mediodía que coinciden con la disposición de los caminos que cruzan el pueblo en dirección noroeste-sureste, la calle Larga y la Calleja, creando un entramado de callejas estrechas y espacios entre hileras, constituyendo así un estupendo ejemplo de la aldea montañesa compacta.

El tipo de casa más característico en la aldea responde al modelo de Casa Montañesa, de hábitat rural. En ellas los muros medianeros sobresalen en la primera planta a partir de ménsulas en ‘s’ para cobijar la solana, introducida en el siglo XVII con la llegada del maíz por la necesidad de un espacio para secar el cereal. En Bárcena Mayor, Conjunto Histórico Artístico desde 1979, son obligada visita la Iglesia de Santa María del siglo XVII, las antiguas Casas Rectorales, las Casonas Montañesas de factura popular, con amplias solanas y soportales abiertos por arquerías de sillería, o las hileras de casas de dos plantas, con soportal, solana y cerramientos de madera, que constituyen la esencia más representada del modelo de poblamiento montañés.

Almagro, Castilla – La Mancha

Almagro entra en la historia a lo largo del siglo XIII gracias a la Orden Militar de Calatrava, que hizo de nuestro pueblo la capital administrativa de sus amplios dominios y la residencia de los Maestres. En los siglos XVI y XVII, Almagro alcanza su máximo esplendor, puesto que aquí se asientan ricas familias procedentes de toda Europa atraídas por las ferias y los negocios que podían hacerse a partir de los bienes de la Mesa Maestral que el emperador Carlos V había arrendado a los Fúcares. Estas familias practicaron ampliamente el mecenazgo y se construyeron espléndidas mansiones de aire palaciego.

En el siglo XVIII, Almagro se adapta bien a los nuevos tiempos, llega a ser incluso capital de la intendencia o provincia de La Mancha y, aunque sufre los estragos del terremoto de Lisboa, sigue siendo una ciudad importante y atractiva económica y culturalmente. Los siglos XIX y XX son de decadencia, hasta el “redescubrimiento” del Corral de Comedias, alrededor del cual Almagro se revitaliza, sobre todo desde el punto de vista cultural y turístico.

Trujillo, Extremadura

La localidad de Trujillo se sitúa en el corazón de Extremadura a escasos 46 km de Cáceres y en el centro del eje formado por la capital de España, Lisboa y Sevilla. Se trata de un importante complejo urbano asentado sobre un gran batolito granítico conformado a partir de diferentes épocas y mentalidades arquitectónico-urbanísticas, cuyos testimonios han hecho de ella una de las más importantes ciudades del mundo. La impresión que se lleva el viajero cuando se acerca a Trujillo es la de encontrarse ante un medieval barco varado en un cerro de canchales. La ciudad se eleva orgullosa y vigilante sobre una sorprendente y hermosa protuberancia granítica, sobre un insólito berrocal, como dice la copla: «Si fueres a Trujillo, por donde entrares, hallarás una lengua de berrocales».

La masa de sus torres y sus ruinas se recorta sobre el cielo. Trujillo es un conjunto histórico, declarado bien de interés cultural de reconocido valor histórico, urbanístico, arquitectónico y patrimonial dentro de la región de Extremadura, y en los ámbitos nacional, europeo y latinoamericano. Y el paisaje que lo rodea es, en definitiva, resultado de un cúmulo de circunstancias históricas, territoriales y urbanas, así como de un paulatino proceso de conformación y acondicionamiento del territorio a manos de las civilizaciones que lo han habitado.

Es Trujillo una ciudad abierta, clara, confortable, regularmente bien urbanizada, apacible y que da una cierta sensación de bienestar de hidalgo campesino. Así era y así es Trujillo: un centro de encuentro entre razas y culturas edificado sobre el cerro Cabezo de Zorro para dominar en llano unos límites que están rayados entre el Tajo y el Guadiana.

Tejeda, Canarias

Tejeda destaca por su patrimonio natural. En ella se encuentra el símbolo de la isla, a la par que una de las imágenes promocionales más utilizadas, el Roque Nublo. Este monolítico basáltico ha perdurado desde hace millones de años como resultado de los procesos volcánicos eruptivos que dieron lugar a la formación de la isla. Junto a él y a pocos kilómetros se encuentra el Roque Bentayga, otro monolito de mayores dimensiones que representó en su día un lugar sagrado de culto para los antiguos aborígenes canarios.

El municipio se encuentra en medio de una caldera volcánica de las más grandes del archipiélago, ello supuso que el mundialmente reconocido poeta Miguel de Unamuno la calificara como una Tempestad Petrificada. Su extensión es el corazón de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria que ocupa el sector centro-oeste de la isla. Al patrimonio natural hay que unir el cuidado y sensibilidad por parte de todos los habitantes y del consistorio municipal a lo largo de la historia de la estética de las viviendas y espacios auxiliares.

El color blanco de las mismas unida a los tradicionales tejados, hacen que Tejeda sea uno de los pocos pueblos de la isla que mantenga su reminiscencia como lo que sigue siendo hoy en día, un pueblo.