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Parece un castillo chino, pero está en Alicante y es una de las mayores joyas arquitectónicas de los años 60

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Desde el mar o desde la carretera, su perfil resulta desconcertante. En lo alto de un acantilado de la Costa Blanca, una construcción de apariencia oriental rompe con las expectativas asociadas al urbanismo turístico del litoral alicantino.

Su diseño desafía la simetría habitual y propone una geometría fragmentada que se integra con el acantilado, generando una experiencia visual única para quien lo contempla.

La estructura combina funcionalidad y estética, creando espacios impresionantes que llaman la atención de arquitectos y turistas.

El edificio Xanadú de Calpe, el ‘castillo chino’ que desafía la arquitectura tradicional

Xanadú, construido en 1971 en la Manzanera de Calpe, es una de las primeras obras residenciales de Ricardo Bofill en la provincia de Alicante. Su nombre remite al mítico palacio de Kublai Kan descrito por Marco Polo, una referencia cultural que explica su aspecto de fortaleza oriental suspendida frente al Mediterráneo.

El proyecto marcó un punto de inflexión en la carrera del arquitecto al consolidar un lenguaje propio, alejado del racionalismo dominante de la época.

Lejos de responder a un modelo convencional de apartamentos, el edificio se concibió como una estructura fragmentada, compuesta por volúmenes cúbicos que se adaptan al desnivel del terreno y dialogan visualmente con el Peñón de Ifach.

Xanadú en Calpe: una ciudad vertical firmada por Ricardo Bofill

Aunque su imagen evoca un castillo, el edificio Xanadú nunca tuvo una intención defensiva. Según recoge La Casa de la Arquitectura , Bofill lo planteó como una ciudad jardín vertical, donde cada módulo cumple una función específica: zonas de día, espacios de descanso y áreas de servicio. Todos ellos se organizan en torno a un núcleo central de escaleras que actúa como eje vertebrador del conjunto.

Tal y como señala Atlas Insolitus, el complejo alberga únicamente 18 viviendas, todas distintas entre sí. Esta variedad espacial refuerza la idea de arquitectura orgánica y comunitaria, pensada para habitarse de forma individualizada y no como un producto turístico estandarizado.

El edificio Xanadú de Ricardo Bofill y la influencia del metabolismo japonés

Uno de los rasgos más singulares del edificio Xanadú es su proceso de creación. La obra se ejecutó sin planos arquitectónicos tradicionales, utilizando maquetas y esquemas tridimensionales como guía.

Esta metodología experimental conecta directamente con el metabolismo japonés, un movimiento de vanguardia que entendía los edificios como organismos vivos capaces de crecer y transformarse.

Bofill incorporó estas ideas tras sus viajes por el norte de África y Oriente Medio, experiencias que influyeron decisivamente en su visión arquitectónica. Como se explica en el documental dedicado a Xanadú disponible en YouTube, los módulos se repiten y giran para optimizar la entrada de luz, la ventilación natural y la privacidad, generando interiores irregulares pero funcionales.

El ‘castillo’ de Alicante que se mimetiza con el paisaje mediterráneo

A nivel cromático, Xanadú se diferencia de otras obras icónicas del arquitecto en Calpe, como La Muralla Roja. En este caso, se optó por tonos verdosos y neutros con un objetivo claro: integrarse en el entorno natural dominado por pinos y vegetación mediterránea.

El uso de materiales considerados «pobres», como hormigón, cemento y cerámica, refuerza esa voluntad de mimetismo sin renunciar a una presencia monumental.