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La isla habitada más pequeña de España quiere ser independiente, pero la cosa no es tan sencilla

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Empecemos por datos: la isla habitada más pequeña de España tiene 30 hectáreas, 1800 metros de longitud y menos de 400 de anchura. Sin coches, sin asfalto, sin apenas nada que recuerde a un municipio convencional. Lo que sí tiene es una historia de más de cuatro siglos y una posición privilegiada en el Mediterráneo que la hace uno de los destinos más visitados de Alicante.

Administrativamente, la isla depende del Ayuntamiento de Alicante, del que la separan unos 22 kilómetros de mar. Esa distancia, que en verano son 20 minutos en barco y en invierno pueden ser horas según el estado del mar, ha disparado tensiones entre los residentes de allí y el consistorio. Ahora los vecinos han dado un paso formal: quieren dejar de depender de Alicante.

¿Cuál es la isla habitada más pequeña de España y por qué pide gobernarse sola?

La isla protagonista de esta ocasión es Tabarca. Los 60 residentes que aquí viven, o más exactamente 33 de los 59 empadronados, firmaron el respaldo a una iniciativa de la asociación vecinal Tabarca Isla Plana para iniciar los trámites que conviertan la isla en una entidad local menor.

No se trata de independencia en sentido estricto (Tabarca seguiría siendo española y alicantina), sino de una figura administrativa que le daría personalidad jurídica propia y la capacidad de gestionar sus competencias y fondos sin pasar por el Ayuntamiento de Alicante.

«Llevamos once años peleando y hemos dicho basta. Es nuestra ilusión», declaró Carmen Martí, presidenta de Tabarca Isla Plana y cara visible de la reivindicación desde hace más de una década.

Transporte, basura, luz y sanidad: los agravios que acumulan los vecinos de Tabarca

La lista de quejas es bastante concreta. Los vecinos señalan la falta de transporte público regular hacia la isla (una iniciativa aprobada por Las Cortes en 2018 lleva ocho años sin ejecutarse) y la dependencia de las condiciones meteorológicas para acceder a servicios básicos del continente. «Dependemos del mar y del tiempo», resume Martí.

A eso se suma el deficiente servicio de recogida de residuos, especialmente durante la Semana Santa y el verano, cuando los 150.000 turistas que recibe la isla concentran sus visitas.

También un sistema de alumbrado público con mantenimiento irregular y un proyecto de sombreado instalado en el verano de 2025 que tuvo que desmontarse por carecer de los permisos de la Consejería de Cultura.

Como si todo eso fuese poco, los vecinos que se plantean empadronarse en la isla temen además perder el acceso a la sanidad o a la escolarización disponible en municipios del continente.

¿Qué significaría para la isla habitada más pequeña de España ser entidad local menor y cómo funciona el proceso?

La figura de entidad local menor está prevista en la legislación valenciana de régimen local y se aplica a núcleos de población separados del municipio al que pertenecen cuando tienen características propias suficientes para justificarlo.

Obtener esa condición daría a Tabarca plena personalidad jurídica para ejercer competencias directas y acceder a fondos de otras administraciones sin la intermediación del Ayuntamiento de Alicante.

El proceso empieza en los propios vecinos, que ya han superado el primer obstáculo: reunir firmas de más de la mitad del padrón. Con las 33 recabadas sobre un censo de 59 personas, los abogados de la asociación han comenzado formalmente los trámites.

Desde ese punto, el expediente necesita la aprobación del pleno municipal y, después, el visto bueno de la Generalitat Valenciana.

¿Por qué la cosa no es tan sencilla para Tabarca?

Ahí está el nudo. El pleno del Ayuntamiento de Alicante, controlado por el Partido Popular, tendría que votar a favor de una iniciativa que implica reconocer que la gestión de la isla ha sido deficiente.

El vicealcalde Manuel Villar rechazó que Tabarca sufra abandono municipal y reconoció desconocer los detalles de la petición vecinal.

La oposición socialista y Compromís respaldaron a los residentes: la concejala Ana Barceló apuntó que «el principal problema es que el gobierno de Barcala no sabe qué quiere para la isla» y recordó que el Plan Especial de Tabarca, redactado hace más de un año, sigue sin aprobarse.

Dicho todo esto, la iniciativa tiene apoyo popular y respaldo de la oposición, pero necesita que el mismo ayuntamiento al que los vecinos acusan de abandono vote a su favor para avanzar.

Así, 60 habitantes, 150.000 visitantes al año, y su futuro administrativo lo decidirán, al menos en primera instancia, otros.