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El idílico pueblo catalán que se tiñe de nieve en invierno: su iglesia medieval parece sacada de Harry Potter

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El invierno define la identidad de más de un pueblo catalán, cada uno de estos enclavados en el Pirineo. La combinación de altitud, clima de alta montaña y arquitectura tradicional genera escenas recurrentes cada temporada, con calles estrechas, casas de piedra y edificios históricos envueltos por la nieve.

Dentro de ese blanco panorama, el Valle de Arán concentra algunos de los ejemplos más representativos. Entre ellos destaca un pueblito que mantiene su trazado tradicional y un patrimonio religioso. En este rincón de Cataluña, todo se vuelve mucho más visible durante los meses fríos, cuando las nevadas hacen que luzca como una escena sacada de la película Harry Potter.

¿Cuál es el pueblo catalán que se tiñe de nieve en invierno?

Unha (también conocida como Uña) es una localidad perteneciente al municipio de Alto Arán, situada en la comarca del Valle de Arán, en la provincia de Lérida.

Se encuentra a unos 1.280 metros de altitud sobre el nivel del mar, en una pequeña elevación próxima a Salardú y a los pies del Poi d’Unha. Su posición permite una vista directa sobre el valle y una relación constante con el paisaje de montaña.

Este pueblo catalán se localiza cerca del río Unhòla, antes de su confluencia con el Garona, y mantiene una estructura urbana compacta, con viviendas tradicionales adaptadas a las condiciones climáticas.

Durante el invierno, las nevadas frecuentes refuerzan su carácter de núcleo de alta montaña, con accesos condicionados por el clima y una estampa marcada por la nieve persistente.

En términos demográficos, Unha cuenta con una población reducida. Según los últimos datos disponibles, el núcleo apenas supera el centenar de habitantes.

La iglesia que domina el paisaje invernal de Unha y parece sacada de Harry Potter

El elemento más reconocible de este pueblo catalán es la iglesia parroquial de Santa Eulàlia d’Unha. Se trata de un templo románico del siglo XII situado en la parte más alta del casco urbano, lo que le otorga una presencia constante sobre el conjunto de viviendas. Como se ve en la imagen destacada, durante el invierno, su silueta cubierta de nieve se convierte en el punto focal del paisaje.

La iglesia presenta una planta basilical de tres naves, separadas por arcos formeros que descansan sobre pilares circulares.

La nave central está cubierta con bóveda de cañón, mientras que las laterales utilizan bóvedas de cuarto de círculo. En la cabecera se disponen tres ábsides semicirculares con decoración lombarda, caracterizada por arcos ciegos, lesenas y frisos realizados con piedra pómez.

Uno de los elementos más visibles es su campanario, añadido en el siglo XVIII. De base cuadrada y desarrollo octogonal, finaliza en una cubierta abombada que destaca sobre el conjunto urbano, especialmente cuando la nieve se acumula en su parte superior. Este contraste entre la arquitectura románica y las aportaciones posteriores define la imagen actual del templo.

Pinturas románicas y mucho patrimonio: ¿Qué más hay para ver en Santa Eulàlia d’Unha?

En el interior de la iglesia de Santa Eulàlia d’Unha se conserva uno de los conjuntos pictóricos más relevantes del  Valle de Arán.

El ábside central mantiene restos de pinturas murales románicas originales, con fragmentos de un Pantocrátor representado dentro de la mandorla y acompañado por símbolos del Tetramorfos. Estas pinturas se encuentran protegidas y en proceso de restauración.

Además de las pinturas románicas, el templo alberga murales de época gótica y renacentista, datados entre los siglos XV y XVI, que representan escenas bíblicas como la Pasión de Cristo o el Juicio Final. Este conjunto convierte a la iglesia en un punto clave del patrimonio artístico del pueblo catalán y del conjunto de Naut Aran.

El legado románico se completa con varios elementos litúrgicos, entre ellos pilas bautismales de gran tamaño, decoradas con motivos geométricos y cruces, así como un pie de altar de piedra con formas lobuladas. Todo el edificio está protegido por la Ley de Patrimonio Histórico Español.

Clima, tradiciones y vida local de este pequeño pueblo catalán

El clima de Unha es propio de la alta montaña. Los inviernos son largos y rigurosos, con heladas frecuentes entre noviembre y marzo y temperaturas medias anuales que rondan los 7 grados. Estas condiciones explican la persistencia de la nieve.

A pesar de su tamaño, la localidad mantiene celebraciones tradicionales vinculadas a su calendario religioso. La fiesta mayor se celebra en septiembre en honor a San Sebastián, mientras que en diciembre tiene lugar la festividad de Santa Eulàlia, coincidiendo con el inicio del invierno y, en muchos años, con las primeras nevadas intensas.

Por último, junto a la iglesia, destaca la antigua casa señorial conocida como Çò de Brastet, un edificio fortificado de origen renacentista que forma parte del patrimonio histórico local.