El hotel con el que te enamorarás de Noruega
En 1968 era un edificio feo e incomprendido: hoy es un símbolo arquitectónico de Madrid y lo premian en Europa
Uno de los pueblos más bonitos y desconocidos de Cantabria tiene solo 4 habitantes y está fuera del radar turístico
El increíble castillo musulmán del siglo XI que defendió a la Corona española y sirvió de frontera entre dos reinos
Noruega, ese país que todo el mundo conoce por sus impresionantes paisajes. Un destino cada vez más transitado que en el que la naturaleza supura por cada uno de sus poros. La aurora boreal, los impresionantes lagos, las montañas inalcanzables… Noruega tiene todo lo que quiere un senderista experimentado, hasta un hotel con vistas a un inmenso mar.
El hotel del mar
Parece una broma, pero este peculiar alojamiento de Mashausen es uno de los más curiosos que hemos analizado. Decimos esto porque se encuentra en una bonita isla del archipiélago Steigen, en el norte de Noruega. Un lugar mágico que durante años se había utilizado como puerto pesquero pero que en la actualidad ha sido reconvertido en un complejo hotelero envidiable.

Fundado por el explorador Børge Ousland y levantado sobre un edificio histórico completamente reformado, este hotel presume de ser una de las joyas de Noruega. Cabe destacar que el edifico incluye cuatro llamativas cabañas que han sido construidas por el prestigioso estudio de Snorre Stinessen. Un destino diferente en el que podrás disfrutar de todos los lujos mientras contemplas la inmensidad del océano Atlántico.
Un lugar para soñar
La colocación de las distintas casetas en el terreno hace que los clientes puedan tener unas vistas espectaculares del paisaje. Unas construcciones fundamentadas en madera que impregnan altas dosis de tranquilidad y relax. Sin embargo, las fachadas que dan al mar están ornamentadas con grandes cristaleras. Algo que no podía ser de otra forma, ya que las inmejorables vistas piden a gritos la una visibilidad adecuada.

Si nos fijamos en la parte interna, cada cabaña cuenta con dos dormitorios, una cocina perfectamente equipada, un cuarto para niños y un baño más que razonable. Un lugar acogedor en el que se busca que el cliente conecte con la naturaleza y se olvide de los problemas y el estrés ocasionado por la gran ciudad.