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¿Debo apagar la cámara en una videollamada de trabajo?

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Las videollamadas de carácter laboral se han vuelto muy comunes, sobre todo durante el periodo de confinamiento, momento en el que llegaron para quedarse. Si las has tenido que sufrir, porque muchas de ellas son un auténtico padecimiento, probablemente hayas tenido la tentación de apagar la cámara. ¿Es recomendable hacerlo? Te proporcionamos las claves sobre esta cuestión.

Apagar la cámara en una videollamada de trabajo

En primer lugar, hay que diferenciar el tipo de reunión a la que nos enfrentamos. Si se trata de una con solamente dos interlocutores, lo lógico es no apagarla, ya que se necesita un apoyo visual. Pero, ¿qué ocurre en esas reuniones numerosas de 30 personas en la que la pantalla es una enorme cuadrícula? En estos casos sí que es recomendable apagar la cámara una vez que la reunión tiene comienzo.

En absoluto se trata de una descortesía, sino una forma de mantener la atención. Previamente, es interesante que informes de que vas a apagar la cámara una vez que se da pistoletazo de salida. Para una persona cualquiera, mantener la atención con tantas cuadrículas abiertas puede llegar a ser un suplicio. Además, hay momentos en los que necesitamos cierta privacidad, como levantarnos para ir a la aseo o atender durante unos minutos a nuestros hijos.

De hecho, la Universidad de Stanford publicó un estudio en el cual se daba por sentado que este tipo de reuniones, o más bien, de su abuso, provoca la denominada fatiga por Zoom, un estado en el que mantenemos una tensión permanente y que afecta en mayor medida a mujeres que hombres.

Por tanto, lo más recomendable en una reunión de trabajo efectuada mediante una videollamada es apagar la cámara. Recuerda avisar previamente sobre lo que vas a hacer, sobre todo, para que no se ha visto como un acto de mala educación.

Hay una serie de normas no escritas que debemos comenzar a adoptar. Este tipo de reuniones causan un estrés bastante importante y eso muy fácil que08 la atención se disperse. Efectivamente, la pandemia no nos dejó otra opción que comenzar a utilizarlas de manera muy recurrente, pero llegamos a pasar de un extremo a otro.

Si pruebas a apagar la cámara en una videollamada de trabajo, te vas a encontrar bastante más tranquilo y prestarás más atención al tema que se está tratando. No tiene demasiado sentido abordar una reunión de duración indeterminada con la cámara encendida, termina convirtiéndose en una auténtica pesadilla que hay que evitar a toda costa.