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ENERGÍA SOLAR

Donde antes había basura ahora hay 52.416 paneles solares: EEUU transforma un vertedero cerrado en una central eléctrica

El terreno, unas 23 hectáreas del ayuntamiento explotadas por Novis Renewables, alimenta al condado, a la ciudad y a las escuelas con electricidad a 7,75 centavos el kWh.

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¿Qué se hace con un vertedero cuando ya no cabe ni una bolsa más? En Annapolis, capital del estado de Maryland (Estados Unidos), la respuesta fue cubrirlo de paneles solares. Sobre el antiguo vertedero municipal, unas 23 hectáreas (57 acres) ya selladas, funcionan desde 2018 los 52.416 paneles que en 2025 produjeron 22,9 gigavatios hora (22,9 millones de kilovatios hora), según la agencia estadística de energía de Estados Unidos (EIA).

En un vertedero clausurado como este no se puede clavar nada en el suelo, porque debajo hay una membrana (una lámina impermeable) que sella la basura y no debe tocarse. Por eso las estructuras descansan sobre losas de hormigón apoyadas en la superficie, sin perforar el terreno, según la información técnica difundida del proyecto. ¿Funciona? Con matices, y ahí está la gracia.

Qué hay debajo de los paneles

El terreno es del Ayuntamiento de Annapolis, que lo tiene alquilado a Novis Renewables, la empresa operadora del parque. El consistorio recuerda que esa membrana (tapada con tierra) no puede alterarse y que los soportes de los paneles son bajos. Es como acampar sobre un colchón hinchable, puedes apoyar peso, pero nada de piquetas.

La agencia ambiental estadounidense (EPA) y el laboratorio NREL explican en una guía técnica que los anclajes pueden ir clavados o lastrados en superficie, sin penetrar la cubierta. Avisan de que la basura enterrada se va asentando con los años, de ahí que convengan más las estructuras fijas que las que giran siguiendo al sol. En Annapolis, de acuerdo con esa misma información, todos los paneles son fijos, inclinados unos 12 grados y mirando al sur.

Cuánta electricidad produce de verdad

Los 52.416 paneles solares suman 18 megavatios de potencia máxima en corriente continua, que los inversores (los aparatos que la adaptan a la red) convierten en un tope de 12 megavatios en alterna. ¿Por qué esa diferencia? Porque los paneles solo rinden al máximo unas pocas horas al día, así que se instalan más de los que admite la conexión.

El ayuntamiento calcula entre 23,8 y 27,4 gigavatios hora al año, y los 22,9 de 2025 se quedan un pelín por debajo. Traducido, la planta rinde alrededor del 22% de lo que daría funcionando a tope las 24 horas, algo normal en fotovoltaica, que de noche no genera nada. Para hacerse una idea, esos 12 megavatios son menos de lo que da un solo aerogenerador de 20 megavatios. Eso sí, este terreno no servía para casi nada más.

Quién compra la luz y a qué precio

Todo arrancó en agosto de 2015 con un alquiler del terreno por 20 años. El 28 de julio de 2017, el entonces alcalde Michael Pantelides, el máximo responsable del condado de Anne Arundel, Steve Schuh, y los representantes de las escuelas públicas y de la empresa BQ Energy firmaron los acuerdos de compra de electricidad. La obra dio trabajo a más de 100 personas.

El reparto está tasado. El condado se queda con el 50% de la producción, el ayuntamiento con el 33% (unos 7.000 megavatios hora al año) y el consejo escolar con el 17% restante. Los vecinos no pueden comprar esa luz directamente, ya que son contratos de compra a largo plazo entre administraciones y empresa.

¿Y el precio? La ciudad pagó 7,75 centavos de dólar por kilovatio hora el primer año (unos 6,7 céntimos de euro), con subidas del 2% anual, y el consejo escolar, 8,471 centavos (unos 7,4 céntimos de euro). A cambio, el consistorio obtiene unos 150.000 dólares al año (130.500 euros) y cubre alrededor del 40% del consumo de sus edificios, un alivio en la factura de la luz. De paso, por sus cálculos, evita unas 13.000 toneladas de CO2 al año, como quitar 2.800 coches de la carretera.

Una moda que crece en Estados Unidos

Annapolis no es un caso aislado. El programa RE-Powering de la EPA anima a reciclar terrenos contaminados, minas abandonadas y vertederos como parques de renovables. La lógica es sencilla. Un vertedero cerrado suele ser municipal, no tiene sombras y tiene la red eléctrica cerca.

Su último recuento, cerrado en diciembre de 2024, suma 624 instalaciones con 4.368 megavatios en este tipo de terrenos, el 88% fotovoltaicas. De ellas, 332 ocupan antiguos vertederos y reúnen 1.010 megavatios.

Mientras tanto, el ayuntamiento quiere aprovechar el espacio libre entre paneles con una pradera para polinizadores, con algodoncillo, equináceas y rudbeckias. El diseño estaba terminado en junio de 2025 y solo espera una revisión ambiental para plantarse. ¿Llegarán las abejas este año? Todavía está por ver.

Los datos oficiales del parque solar se han publicado en la web del Ayuntamiento de Annapolis.