Sucesos
CASO DE FRANCISCA CADENAS

La UCO grabó a los asesinos de Francisca Cadenas presumiendo de cómo la mataron y enterraron su cuerpo

Los asesinos tuvieron micrófonos en su casa de el año 2024

Las trampas de la UCO para enervar a los asesinos: les enviaron anónimos y pegaron carteles junto a su casa

  • Ángel Moya
  • Periodista en activo desde 1994, especializado en información de sucesos y actualidad. En OKDIARIO desde el año 2018, también colaboro en televisión y en radio.

Los asesinos de Francisca Cadenas presumían en la intimidad de como habían matado y habían ocultado el cadáver de su vecina. La UCO tiene grabadas las conversaciones entre los hermanos, «repugnantes» según fuentes del caso.

Los agentes les habían pinchado los teléfonos, pero fueron los micrófonos instalados en su casa y en sus coches los que recogieron esas conversaciones con indicios evidentes de su participación en la agresión sexual y el asesinato de su vecina.

La UCO comenzó a grabar primero a Juan Julián González, el principal sospechoso, a finales del año 2024. En 2025 le llegaría el turno a Manuel González, el hermano mayor que se atrevió a decirle a la cara a la familia de Francisca Cadenas «yo no sabía nada» mientras le conducían ya detenido a uno de los registros.

«Tranquilo, no la van a encontrar»

Las conversaciones captadas por los micrófonos de la UCO implican a ambos. hermanos en el crimen y en lo sucedió después. También en la ocultación del cadáver de Francisca Cadenas en «el agujero del rincón».

«Tranquilo, no la van a encontrar», le comentaba uno de los hermanos al otro, cuando comenzaba a aflorar la preocupación tras constatar que la UCO les estaba cercando. «Me preocupa lo del rincón», se decían los hermanos sin saber que la Guardia Civil les estaba escuchando.

Las trampas de la UCO

La Guardia Civil no tuvo fácil hacer que los hermanos hablaran. Les tendió continuamente trampas para ponerlos nerviosos y que ellos mismos se delataran mientras grababan sus conversaciones.

Los investigadores les enviaron anónimos a los dos hermanos. Imprimieron carteles con los que forraron los alrededores de su domicilio, recordando a Francisca Cadenas y anunciando una inminente detención: «¿Qué esperáis a detenerlos?», decía uno de esos carteles. Incluso llegaron a dejarles carteles en los parabrisas de sus coches.

El principal objetivo era que los hermanos hablaran entre sí de dónde estaban los restos de Francisca Cadenas. Nunca se refirieron directamente al lugar, pero hablaban «del rincón de la casa».

Lo que no esperaban los guardias era escuchar, mientras grababan sus conversaciones, a los dos hermanos rememorando y presumiendo entre ellos, años después, de cómo mataron y agredieron sexualmente a la víctima.

No colaboraron ni en el último momento

Aún así, los guardias no les detuvieron cuando les llamaron a declarar como investigados. Los investigadores querían saber dónde estaban los restos de Francisca Cadenas, así que les dejaron en libertad para ver si lo comentaban entre ellos. No ocurrió, así que decidieron registrar en profundidad la casa con ellos delante.

Los dos asesinos no colaboraron en ningún momento con los guardias, que empezaron picando muros y terminaron encontrando el agujero donde reposaban los restos de la víctima. En ese lugar, la losetas del suelo del patio de los hermanos estaban menos desgastadas que en el resto.