Sucesos
MADRID

Una policía municipal abate a tiros a un hombre senegalés que retenía a dos ancianos en Madrid gritando «¡Alá es grande!»

El agresor intentó matar a los policías municipales con dos cuchillos de cocina de gran tamaño

Antes de disparar los agentes usaron sus pistolas eléctricas pero no consiguieron detener el ataque

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  • Ángel Moya
  • Periodista en activo desde 1994, especializado en información de sucesos y actualidad. En OKDIARIO desde el año 2018. Fui redactor del Diario de Las Palmas, pasé por los Informativos de Telecinco, me ocupé de sucesos en Telemadrid hasta el 2006, fui prescriptor en plató de sucesos y actualidad para Las Mañanas de Cuatro y el Programa de Ana Rosa hasta el año 2019 y desde entonces colaboro con TVE. Desde hace dos años, también me puedes escuchar en el programa Por Fin de Onda Cero en la sección "De buenos y malos". Coautor de los libros "Los reyes latinos", "Red de mentiras" y "Tras el muro".

Una agente de la Policía Municipal de Madrid ha abatido de un disparo en el pecho a un inmigrante senegalés que intentó apuñalar a los agentes con dos cuchillos de cocina al grito de «¡Alá es grande!» después de atrincherarse con dos ancianos de rehenes. Previamente, los agentes le dieron al agresor varias descargas con sus pistolas eléctricas que, lejos de frenar al hombre, le enfurecieron aún más.

OKDIARIO ha tenido acceso a las diligencias de los hechos, desconocidos desde el pasado 5 de septiembre, cuando tuvo lugar el suceso. Ese día, el hombre de origen africano y en un estado de gran alteración, atacó a otra persona en la vía pública en el distrito madrileño de Fuencarral.

El agresor intentó matar con una piedra a otro hombre, golpeándole en la cabeza y produciéndole graves heridas. Tras huir a la carrera, el hombre asaltó la casa de una pareja de ancianos en la que intentó ocultarse.

Se atrinchera en casa de unos ancianos

Al llegar la Policía Municipal, el agresor se atrincheró en la casa con los dos ancianos de rehenes y comenzó a chillar «¡Alá es grande!» mientras amenazaba con matar a las dos personas que mantenía retenidas en la vivienda.

Rodeado por efectivos de la Unidad Central de Seguridad (UCS) de la Policía Municipal, expertos en intervenciones en situaciones de emergencia, el agresor intentó escapar por un patio del edificio donde fue finalmente localizado.

Consignas en nombre de Alá

Al verse acorralado en el patio de luces del edificio por los policías, el hombre siguió chillando consignas en nombre de Alá y esgrimiendo dos cuchillos de cocina de gran tamaño en dirección a los agentes, que reaccionaron dándole varias descargas con sus pistolas eléctricas ante el peligroso cariz que estaba tomando el suceso.

El sujeto, en vez de soltar los cuchillos, arremetió contra los agentes intentando apuñalarlos y en ese momento recibió un disparo en el pecho efectuado a corta distancia por una mujer policía que participaba en el dispositivo. Los servicios de emergencias consiguieron mantener con vida al agresor que ingresó en estado muy grave en el hospital.

Recibió un disparo en el pecho

Los agentes rescataron a los dos ancianos que resultaron ilesos durante el suceso y la investigación está a la espera de conocer si el agresor se encontraba bajo los efectos de las drogas o sufría alguna dolencia psiquiátrica de gravedad.

En principio, la investigación policial descarta que el inmigrante senegalés actuara movido por algún tipo de ideología de carácter yihadista, aunque el caso aún no está cerrado.

Otro atrincherado con rehenes

Esta es la segunda vez en diez meses que un hombre de origen africano se atrinchera con rehenes gritando consignas islamistas y termina abatido por la Policía.

El primer caso tuvo lugar el pasado mes de noviembre en Vallecas, cuando policías de un subgrupo antiterrorista de la UIP derribaron de tres certeros disparos con un subfusil MP5 a un joven que había atacado días antes con un cuchillo a tres vecinos en la calle.

El agresor, un joven español de origen magrebí y radicalizado,  se abalanzó cuchillo en mano sobre los policías gritando «¡Alá es grande!» y «¡Os voy a llevar conmigo!». En ese momento, recibió tres disparos en el tórax y el abdomen. Uno de los balazos le perforó un pulmón, el segundo le atravesó un riñón y un tercero le impactó en el abdomen. El atacante acabó ingresado en el Hospital Gregorio Marañón con heridas muy graves y bajo custodia policial.

Este suceso sí que fue catalogado e investigado por la Audiencia Nacional como un incidente yihadista.