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La psicología lo confirma: quienes dejan pasar a alguien en la fila del supermercado aunque tengan prisa suelen tener flexibilidad mental y empatía

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

En momentos de estrés y presión es donde muchas personas revelan su verdadera identidad. Casos como las colas de espera consiguen romper la paciencia de muchas personas y más si la prisa está presente en el momento. Ceder el lugar en lugares como supermercados, donde hay personas que llevan pocas cosas, parece un simple acto de cortesía, pero estudios psicológicos han revelado el verdadero significado de este gesto.

¿Qué significa dejar pasar a alguien en la cola?

Replicando la conclusión a la que los expertos en psicología llegaron, quienes ceden su puesto tienen una personalidad marcada por la empatía. Una buena regulación emocional es otro rasgo de este tipo de personas, es decir, tienen la capacidad de manejar las propias reacciones ante una situación de incomodidad. Aun así, la psicología advierte que no siempre se trata de generosidad.

“Hay gestos que duran apenas unos segundos, pero que pueden decir bastante de cómo nos relacionamos con los demás”, afirmaba Leticia Martín, psicóloga, que explicó en una entrevista en la revista de Cuerpomente.

En este caso, la psicología habla de empatía cognitiva. Este tipo de empatía se basa en la capacidad mental de valorar y descifrar las urgencias o problemas de las personas de nuestro alrededor. El cerebro detecta señales del entorno (como cansancio, prisa o malestar) y actúa de manera correspondiente a la ética de esa persona.

El control de las emociones, como se menciona con anterioridad, es otro rasgo clave. Quienes dejan pasar a una persona con prisa demuestran una baja reactividad al estrés, lo que significa que su sistema nervioso no lo interpreta como una pérdida de tiempo que puede afectar su rutina.

Además, su cerebro trabaja bajo la premisa del bien común. Sabe que actuando de tal manera ejerce un bien sobre la sociedad, en el que a lo mejor el día de mañana es el que tiene prisa y necesita que otra persona le ceda el turno.

La otra cara de la moneda

Los psicólogos también advierten de otra opción por la que se realiza este gesto. En ocasiones, ceder el puesto se da por una falta de autoexigencia o inseguridad, al sentirse socialmente presionado a que los demás no piensen que es una persona carente de empatía. Actuar de esta forma sumisa por temor social puede ser un problema para afrontar conflictos. Este tipo de personas puede llegar a acumular una profunda frustración al sentir que su propio tiempo carece de ningún valor.