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Masajes con aceites esenciales: la recomendación de un experto para relajar el sistema nervioso en verano

El hipotálamo se sobrecarga en su intento de mantener la regulación de la temperatura corporal

La hidroterapia, con duchas de agua templada y fría, es muy efectiva

Las altas temperaturas pueden convertirse en un importante factor de estrés para el organismo. Así lo explica a OKSALUD el naturópata de la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT), José Ramón Llorente, quien detalla que el calor actúa como un estresor fisiológico que activa el sistema nervioso, favoreciendo un aumento de hormonas como el cortisol y la adrenalina. Esta respuesta provoca un mayor estado de alerta que puede traducirse en irritabilidad, nerviosismo o sensación de tensión.

Además, el experto señala que el organismo pone en marcha distintos mecanismos para disipar el calor, entre ellos el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel. Como consecuencia, disminuye la cantidad de sangre que llega al cerebro, lo que puede ralentizar el procesamiento de la información y favorecer errores de atención o dificultades de concentración.

PREGUNTA. Con la llegada del calor, muchas personas aseguran sentirse más irritables, cansadas o nerviosas. ¿Cómo influyen las altas temperaturas en el sistema nervioso y en los niveles de ansiedad?

RESPUESTA.- Las temperaturas altas activan mecanismos de estrés. El calor es un estresor fisiológico en sí mismo; ese estrés activa el sistema nervioso simpático, lo que eleva el cortisol y la adrenalina, y esto aumenta, como ya sabemos, el estado de alerta e incrementa la irritabilidad. Además, como nuestro cuerpo, con el fin de disipar el calor, envía sangre a la piel, esto reduce el flujo de la misma al cerebro, provocando una limitación en la velocidad a la que procesamos la información y determina posibles errores en la atención. Por último, el hipotálamo se sobrecarga en su intento de mantener la regulación de la temperatura corporal, y esto aumenta la inquietud, la apatía y la agresividad.

P.- ¿Qué señales pueden indicar que el calor está afectando emocionalmente más de lo normal a una persona, especialmente en quienes ya sufren estrés o ansiedad?

R.- Hay señales de alerta que nos pueden hacer sospechar de cambios más allá de los esperados con la llegada del calor, como son: cambios emocionales intensos sin obedecer a ningún hecho en especial, taquicardias, respiración rápida, mareos, incluso inquietud de tipo motor, reducción de las capacidades cognitivas, sensación de ‘cabeza embotada’, dificultades para conciliar el sueño, incapacidad para encontrar momentos de relajación, dolor de cabeza, alteraciones digestivas, pérdida de apetito, entre otros.

P.- Desde la naturopatía, ¿qué técnicas naturales pueden ayudar a regular el sistema nervioso durante los meses de más calor?

R.- Hay diferentes medios a los que podemos acceder desde la naturopatía que nos pueden ayudar mucho en estos meses de calor. Por ejemplo, las actividades como el yoga, los masajes con aceites esenciales calmantes o los estiramientos son acciones mecánicas que pueden relajar el sistema nervioso. En cuanto a la alimentación, sería deseable tomar alimentos que aporten hidratación, como fruta, verduras crudas, infusiones frías o templadas. La hidroterapia, con duchas de agua templada y fría, es altamente efectiva para modular el sistema nervioso.

P.- En una época marcada por el uso constante del aire acondicionado, las alteraciones del sueño y el exceso de estímulos, ¿cómo podemos proteger nuestro equilibrio emocional de forma natural?
R.-
Es inevitable, sobre todo en determinadas zonas del país, el uso del aire acondicionado, pero sí que podemos evitar los cambios bruscos de temperatura, evitando encender y apagar el aire constantemente aplicando temperaturas extremas con el fin de enfrentarse al calor. Es mejor instalar una temperatura media suave y mantenerla durante el día, considerando que el aire acondicionado reseca las mucosas, hecho que hay que tener en cuenta para tratar de equilibrar este inconveniente. Por último, recordar la importancia de una buena alimentación, ejercicio y descanso que nos ayudará a enfrentarnos mejor a las situaciones de estrés durante los periodos de calor.